TERRA RONCA: entre religión, gauchos y cavernas.

Hace millones de años un planeta comenzaba a poblarse. Comenzaron por habitar lugares con ríos y climas aptos para vivir utilizando los 4 elementos de la naturaleza: agua, aire, fuego, tierra. Cazaban, cultivaban, recolectaban.  Pero también devolvían mucho a esa sabia naturaleza originando un perfecto equilibrio. Una segunda etapa dio origen a los asentamientos sedentarios causando superproducción, conflictos territoriales, de poder y poco a poco el hombre comenzó a usufructuar depredadoramente la naturaleza. Esta intro refleja  y resume lo primero que recordé cuando nos topamos casi sin querer al Parque de Cavernas Terra Ronca. Ahora permítanme contarles una historia. Mejor dicho nuestra historia.

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…Caverna Angélica. Misteriosa. Secreta. Oculta… Bóvedas de 100 mts de altura que surgieron hace millones de años a partir de actividades sísmicas…

 

Últimamente ya no planeamos con demasiada anticipación nuestra ruta. Fueron tantos los imprevistos, contratiempos y cambios de caminos que sería malgastar el tiempo y llenarnos de preocupaciones por un futuro incierto. Salimos del Vale do Capão (pueblito ubicado en la Chapada de Diamantina), sin conseguir internet para ver nuestro próximo destino y, hablando de imprevistos, nuestro GPS dejó de funcionar repentinamente. Sin ruta destinada y sin GPS. Preguntando en estaciones de servicio y nativos sobre el próximo destino más cercano, recordamos que alguien nos comentó sobre un Parque de Cavernas que rondaba por ahí.

 

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…Entrada a la caverna Terra Ronca I: recibe ese nombre por el barullo producido por las aguas, que “roncan” dentro de ella…

 

Llegamos por casualidad (aunque sabemos que ellas no existen), o porque no había otra ciudad en el medio, o porque ya estaba escrito y así debía ser, a São Domingos: lugar conocido como la puerta de entrada que nos lleva a las cavernas. Era muy tarde, y la pequeña ciudad estaba agitada. Palpitamos que algo estaba por suceder. La intuición no nos falló. Todo el pueblo se preparaba para asistir a la fiesta patronal que congrega 5.000 fieles una vez por año. Queríamos presenciarlo nosotros también. La cuestión era que ocurría en Terra Ronca, dentro del Parque, a 50 km de Sao Domingos donde nos encontrábamos, y peor aún, solo se llegaba por camino de tierra. Un camino que, según la información que nos daban, solo era posible ir de 4×4, moto o caballo. Ante la falta de todas aquellas opciones decidimos ponerle tracción 4×4 a Blanquita y partir a esta nueva aventura. Un guadal que hacía escarbar a cuanto vehículo pasase, casi un espectáculo de rally. Pero Lucho me tranquilizó diciendo, “no le tengo miedo al guadal, pero sí al asfalto mojado”. Unas palabras que sonaron tan familiar como aquel guadal. Salvo por una subida empinada, en la cual tuve que bajarme, porque quizá 45kg menos, más tres personas empujando a Blanquita podían ayudar a continuar el camino, el resto continuó de manera tranquila (para un camino de tierra con una combi no?).

Tropas, monturas, jinetes, campamento… todo aquello nos recordaba a nuestros pagos y aquellas fiestas patronales. Salvo algunas diferencias a nombrar: Folclore por Funcky, vino por cerveza o cachaça, asado por salgados, alpargatas por botas texanas, bombachas de gaucho por jeans; la fiesta entreveía ciertas similitudes con nuestras costumbres.

 

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…Miles de creyentes en la Fiesta do Bom Jesús da Lapa. Luego de la procesión comen, beben y se divierten en grandes ranchos hechos de paja…

 

La fiesta pasó. La gente volvió a su ciudad, a su confort. La naturaleza ahogada, triste y enferma. Nos quedamos en silencio y contemplando cuánto daño puede hacer el hombre sin consciencia. Destruyéndolo todo. Esta vez en nombre de la religión, pero se habían olvidado de invitar a Dios, su protagonista. La estrella había sido el hombre sin cuidados, consumiendo, devastando, contaminando. Producto de aquella fiesta quedó plasmada nuesra decepción.

Luego de esos días de fiesta, queríamos conocer aquel complejo de cavernas más grande de América Latina, con aproximadamente 200 cavernas, incluyendo una de las más grande de Brasil. Con el abastecimiento para 2 – 3 días estábamos listos para comenzar. Vale destacar que no hay un pueblo, son solo algunos campings y posadas con muy poca infraestructura, por lo cual la comida debe planearse de antemano, pues tampoco hay mercados.

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…La caverna Angélica, con sus 14 km de extensión es la cuarta caverna más grande de Brasil…

 

Conocimos a “Ramiro”, uno de los pocos moradores y guía del lugar, quien nos dio información para adentrarnos en las cavernas. Casualmente una guía llevaba a pasear a un grupo de turistas y nos invitó a sumarnos a su travesía. Luego de caminar por senderos pocos marcados, porque afortunadamente el Parque es relativamente nuevo y no es explotado por un turismo masivo, llegamos a unos miradores, arriba de una caverna llamada Terra Ronca I, pudiendo apreciar la grandeza de aquel Parque. Luego bajamos y exploramos la caverna por dentro.

 

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…Sinceramente no sabemos la causa pero aquel río de un lado se veía amarillo y del otro un río normal…

 

No nos quedó tiempo para realizar otra caverna ese mismo día, pero queríamos dormir al lado de ella y al otro día tempranito visitarla. “Angélica”, una caverna oscura y misteriosa. La luz natural deja de alumbrar casi inmediatamente una vez que entras, y el ruido del agua del río desaparece dejándonos en un silencio profundo. Solos. Oscuros. En silencio. Acompañados de nuestra respiración y nuestros corazones inquietos. Emocionados ante aquel encuentro entre lo natural y lo perfecto.

 

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…Observen aquellas formaciones rocosas existentes en el interior resultado de la sedimentación y cristalización de minerales disueltos en agua. La foto capta poco la inmensidad…

 

En 3 días vivenciamos contrastes abismales: música chillona y música suave propia de la naturaleza. Miles de personas reunidas y nosotros solos en el medio de unas cuevas. Soledad y multidud. Fiesta y paz. Noches ensordecedoras y noches de profunda tranquilidad.

 

Nuestro deseo incontrolable de aventura nos lleva a abrir puertas antes poco exploradas por nosotros. Queremos despertar y tener los ojos bien abiertos para observar la vida que nos rodea reconociendo el canto de aquellas araras que merodean juntas, de aquella flor que nace, de aquel fruto hasta entonces desconocido. Terra Ronca fue un despertar de consciencia, de aquello que debe ser resguardado y protegido.

 

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…Amanecer con el canto de este pájaro majestuoso: les presentamos a “Marcela”, una Arara que visita a menudo el camping de don “Ramiro”.

One Reply to “TERRA RONCA: entre religión, gauchos y cavernas.”

  1. no se si te habrá llegado el otro comment…bueno por las dudas me da como un escalofrio, miedo todos esoslugares tan vírgenes q contradicción!!!! eso debería provocarnos un lugar atestado de gente no? no debe existir mayor paz q la q hay enunlugar así…bueno el otro lugar es nuestra casa. …Me hace acordar cuando en los viajes a la montaña o a las sierras nos metíamos portodos lados con la camioneta…..te acordas cuando subimos a ese cerrito en VILLA G.Belgrano el calor q pasamos….ydps seguimos ese arroyito……al último tus hermanas decían q la próxima vez no te íbamos a llevar más a vos q eras la promotora de las aventuras y nosotras estábamos muuuuuy cansadas…

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