InARGENTINA, DIARIO DE VIAJE

TRABAJANDO EN EL CAMPO ARGENTINO

 

1 picadora, 6 camiones, 4 tractores, 3 casillas, 14 hombres. La temporada arrancó. En la ruta ya se observan maquinarias de gran porte. Este año un poco más tarde. De febrero a mayo. Maíces de primera, maíces de segunda, maíces de tercera y sorgo están esperando a transformarse en silo. El invierno se avecina y el alimento de reserva será clave para el rendimiento vacuno. Otros, movidos por un fuerte compromiso ambiental y social utilizan la energía producida a través de la fermentación del silo para desarrollar combustibles de origen renovable con el fin de preservar los recursos.

 

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Vista desde arriba del silo: 4 tractores azules y 1 picadora. Todos listos para comenzar!!!

 

Sí, esa leche sacada de la góndola, ese queso colocado encima de la Pizza, esa manteca usada para la torta de cumpleaños tiene su historia antes de llegar al plato servido.

El despertador comenzó 4:45 a.m., sin alarmas ni celulares sonando atolondradamente. Casilla por casilla, con un suave golpeteo el encargado anuncia la hora de comenzar el día laboral.

La radio en marcha. 5 a.m. De tranco pausado y sereno los hombres se van acercando a la casilla destinada como comedor y punto de encuentro. El cocinero ya tiendo todo listo sobre la mesa. Pava preparada pa´l mate. Pan con mortadela, queso y dulce de batata, pan con manteca. Se escucha el  pronóstico, pues de él depende el día laboral. Si llueve habrá que apurar el paso, no vaya a ser que los agarre la lluvia, se encajen los camiones y no hay tractor que los mueva.  Si hay mucho rocío habrá que tener cuidado, el pasto puede atorar la máquina.

 

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Es como vivir en Blanquita! Me cuenta Lucho. El campamento, la paz y la felicidad…

 

Y cada uno con su equipo de mate amargo acarreao que reemplaza el diálogo matutino, se van alistando. Con el sol ya elevándose, un equipo totalmente sincronizado sale pa´l lote. La máquina comienza con el picado, llenando los camiones de pasto. Los camiones trasladan el pasto al lugar del silo donde los tractores lo esperan para acomodarlo y compactarlo. Los tractores moviéndose en un ritmo perfecto que componen todo una obra de arte. Uno hacia adelante, el otro hacia atrás. 2 de frente y 2 de costado. Así es el proceso básicamente.

 

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En perfecta simultaneidad la máquina de picado autopropulsa el maíz llenando el camión. Un juego de engranajes digno de admirar…

 

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El camión llega al lugar donde está el silo, depositando el pasto recolectado en el lote. En esta foto, un equipo de ministros interesado en las tareas agrícolas…

 

Verlos accionar parece de video juegos.  Al mediodía el equipo se divide para almorzar. En la temporada no hay siesta. Se continúa el trabajo hasta las 21 o 22 hs., horario que generalmente comienza el regreso al campamento (si no hubo algún desperfecto o cambio climático de último momento que los mantiene trabajando hasta la madrugada). Sin importar si hace 40° de calor y una humedad del 70%, los guisos, las sopas calientes, la papa y la carne son el plato principal. Desde las 19 las ollas van tomando temperatura y a las 22hs. los hombres se reúnen famélicos alrededor de la mesa. Momento para la confesión, a veces alguna guitarra vibrando, y los fierros y el clima como tema principal de conversación. Otras veces la superstición mantienen inquietos a estos hombres de campo tornándole más divertido (o aterrorizado) el monótono día. La “Luz Mala” (gran mito de los campos argentinos), o cosas que aparecen o se mueven sin persona aparente, habita en esas “soledades”; en esa eterna quietud y paz.

 

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La tardecita los tomó desprevenido. La labor continuaba. Se rompe el silencio con el rugido de motores de 4 tractores compactando el silo.

 

A las 23 hs. Se apaga el telón cuando el motor del generador eléctrico deja de funcionar.

Y otra temporada pasó. Todo un año deberá transcurrir para reunir aquel equipo. Donde surgirán nuevos relatos preñados de vivencias autóctonas.

Este relato no es producto de mi imaginación. Soy el nexo entre lo que Lucho vivió esta temporada, motivado por el sueño de continuar con nuestro viaje hasta Alaska, y todo lo escuchado y vivido en nuestras infancias en estas llanuras cordobesas.

Por el bien de nuestra tan perseguida identidad nacional: cultivar, contar y divulgar las costumbres y tradiciones de este generoso campo argentino que tantas esperanzas y frutos trae, es tarea de cada uno para aumentar el engrandecimiento de una nación floreciente. Espero que llegue también a jóvenes lectores, de esta nueva generación a la cual se nos oculta o no se nos revela cierta información, tradiciones y paisaje, para quienes a veces nos resulta más familiar la torre Eiffel, en París, o la Estatua de la Libertad, en New York,  que esta próxima Pampa Argentina.

 

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Tan verde, tan imponente… El campo Argentino. Pequeñas se realzan las máquinas en el medio de la majestuosidad de estas tierras.

 

 

Les dejamos un videito que Lucho fue editando mientras trabajaba arriba del tractor!! De paso, pasen y sunscríbanse a nuestro canal de Youtoube!! 

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