Valparaíso: Nos quitan todo, nos dan MÁS…

Emblemático y polémico graffiti del Cerro Alegre. Así nos sentimos. No somos Hippies por vivir dentro de una combi, somos felices!!

 

Por momentos salía a buscar inspiración en esta ciudad de las mil escaleras, que como lo describe Pablo Neruda “Si caminamos todas las escaleras de Valparaíso, habremos dado la vuelta al mundo”. Me había cansado de caminar, ya con pantorrillas entumecidas y sin encontrar algo para escribir que no sea de graffitis, de Street Art, de los cerros, de la ciudad porteña, de la gente un poco extraña que puedes llegar a cruzarte, del puerto, del lujo de Viña, de Valpo y lo bohemio, del camino de la cintura, del merquén, las empanadas de pino o mariscos, el huesillo con mote, la sopaipilla, el pisco y el ceviche, de los miradores y los infinitos paseos que se ofrecen (y que fácilmente lo puedes encontrar en Google). A veces los lugares turísticos, resultan difíciles para quebrar las reglas de juego, transgredirlas, poder contarles al lector algo nuevo, diferente, y atractivo por supuesto (sin esto usd. querido lector se me escaparía en las primeras líneas). No me da espacio para imaginar, pues todo está dicho. Y me gusta imaginar.

 

VALPARAÍSO, tan pequeña como una camiseta desvalida, colgando en tus ventanas harapientas meciéndose en el viento del océano… Cuando volvía de “La Sebastiana”, la casa de Pablo Neruda, su descripción de esta bohemia ciudad me hizo sentido tras tomar esta postal… Sigan leyendo su poema mas abajo y volverán a enamorarse de esta ciudad…

 

Lucho respira entrecortado, yo duermo poco. Así fue la primer noche. Despertamos. Ojos hinchados. Frente fruncida y mente aturdida. Late la cabeza. No, no es un pesadilla. Las cosas ya no están más. Estábamos en una zona de mucho placer y de seguridad que disipó ese sentimiento de que algo podía pasar, siempre latente en la calle, en el auto, en lo abierto y multitudinario. Lucho pintaba y yo escribía y leía a diario. Estábamos en nuestro confort. El agua caliente corría de la canilla a la hora que quisiéramos, tantas veces deseáramos. Tal vez, bajamos la guardia. Y ocurrió en plena “fiesta” (no una fiesta en sí, sino en un momento repleto de felicidad). El mal eligió el territorio del bien para infiltrarse y golpear. Él corría detrás del mal. Bajó escaleras. Entró en pasajes. Más escaleras. Más pasadillos. Volvió temblando. Qué pasa? Nos robaron la compu… Señala el lugar de la compu… Estaba vacío. Ay! Y la mochila… Qué había en esa mochila?? Todo el dinero. 5 meses de trabajo y lo que teníamos para continuar. Pánico. Shock. El mundo daba vueltas. Las lágrimas salían a borbotones. Nos abrazamos. Y vino la calma. Aún con una angustia en el pecho. Descubrimos que afortunadamente teníamos los documentos con nosotros. Salimos en busca… De qué? De quién? Del ladrón? Él ya había organizando una fiesta con todo lo que había dentro y la estaba pasando bomba. Pero los impulsos seguían actuando por nosotros. Policías. Patrulleros. Vecinos que asomaban sus narices. No faltó quien con su opinión poco favorable nos clavara un poco más el aguijón.

 

Con sus paredes pintadas, sus puertas y ventanas siempre abiertas. En Valparaíso están tatuadas la lucha, la esperanza,  la solidaridad y la alegría como anclas que resisten las olas de la tierra. Neruda lo recitó, nosotros lo vivimos. Así. Tal cual.

 

Pero el bien y la solidaridad inmediatamente actuaron. Duendecillos habían trabajado por nosotros aquella noche. Al día siguiente todos los vecinos del Cerro Unido de Valparaíso estaban notificados de lo sucedido y habían organizado una rifa. No tardaron en aparecer premios. Y más premios a medida que transcurrían los días. Muchos números ya estaban vendidos. Una previa solidaria nos regalaron un sábado con piscola, “melvin” y risas de por medio. Y temblor. Como si un ingrediente faltara a este caos emocional. Fue el primero. Y comenzaron las réplicas. Por las noches nos alarmaban los sacudones. Tengan su “kit de emergencias preparado”, nos decía una vecina. Abastecerse de agua y comida, aconsejaban los noticieros. Tengan una mochila con sus documentos y dinero a mano. Se viene el terremoto como en el 85´. A los 2 días uno grande. Bien grande. Terremoto! 7.1 en la escala de Richter. Memes graciosos como para ponerle un poco de humor, mientras no te puedes mantener en pie. Alerta de tsunami. Evacuación. La sirena estalla. Caos y pánico colectivo. La gente llora. Comienzan a subir los cerros (lugar de mayor seguridad y de evacuación por posible tsunami). Tiembla el cuerpo, no sé si del cagaso o porque la tierra sigue moviéndose. La incertidumbre nos golpea. Pensamos en la kombi y las colisiones entre autos que se producen por los movimientos telúricos y/o la negligencia de algunos arrebatados que no saben dónde escapar. No hay mucho para hacer. Solo esperar. Pasó. Pero no vino la calma. La tierra continuó dando sacudones un par de días más. Ante cualquier temblor comienza la evacuación y viene el pánico. Y así fue como nos olvidamos del robo y de lo material. Al menos un poco. Un par de días.

Aplausos para la “Solidaridad” de los Chilenos en general, de los vecinos del cerro unido de Valparaíso y amigos en particular. La rapidez y la eficacia con la que actuaron nos dejaron boquiabiertos. Será que su historia los moldeó? Será que las catástrofes les enseña a ser, a ver y a actuar de una manera tan humana? Las necesidades básicas no pueden esperan a satisfacerse, pero el hombre puede aprender a actuar, a servir, a unirse, a no juzgar, a ayudar, a cooperar. Ese es el espíritu del chileno. Y suponemos que tiene una historia detrás. 

 

 

VALPARAÍSO, qué disparate eres, qué loco, puerto loco, qué cabeza con cerros, desgreñada, no acabas de peinarte, nunca tuviste tiempo de vestirte, siempre te sorprendió la vida… Todo este poema resumía lo que sentíamos, tras temblores y tempestades, pronto secamos y nos olvidamos de las lágrimas y comenzamos a pintar y a dibujar nuestro sueño nuevamente…

 

Nunca lo hubiéramos imaginado. Aunque la imaginación nos había ayudado a inventar y a preparar la aventura, había sido incapaz de darnos el menor adelanto de lo que iba realmente a sucedernos.

 

Todas las alteraciones eran previsibles mientras organizábamos el viaje, pero ningún adelanto, ninguna planificación ni ningún plan pudo darnos una idea de la magnitud de esas alteraciones, de su RIQUEZA. Alteraciones en cuanto a la ruta, al tiempo, a los lugares, a la gente que conocemos… Podía suceder… Pero que nos quedemos sin nada para continuar y que en poco tiempo podamos seguir y todo gracias a la gente, eso es un Tesoro que llevaremos en nuestro equipaje. Somos ricos!!

 

“Como siempre, la práctica manda al diablo toda teoría demasiado segura de sí misma” 

Hay que salir, ver, sentir y experimentar para poder “Despertar” de muchas enseñanzas y prejuicios que solo nos alejan de la realidad. Y llegaremos a Alaska… Pero tal vez por rutas desconocidas o no planeadas y haciendo cosas que nunca imaginábamos! Sin prisa pero sin pausa… 

 

3 Replies to “Valparaíso: Nos quitan todo, nos dan MÁS…”

  1. Tremenda aventura para el cuerpo y el alma!!! Lo he leído como quien ve una película… Me alegro de que estén bien!

    1. Pablito querido! Hemos pensado en ti y en el deseo de ir a verte! En la kombi? Quién sabe!! Abrazo desde el otro lado del charco y esperamos verte pronto!!

  2. lindoss!! excelente articulo belu!!
    la vida es así, Inesperada!! nunca sabes con que ni quien te encuentras en este camino lleno de aventuras y aprendizajes diarios… lo importante es siempre llegar a la meta!
    un besiito grandee los quiero mucho!!!!

    Vale!

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