LUZ, CÁMARA, ACCIÓN

Póngase frente a la computadora, agarre sus pochoclos (pururú para nosotros pueblerinos) que asistirá a una película con subtitulo en español. A veces la ficción roza con la realidad o viceversa. Esta película se trata sobre el montaje de unas islas artificiales sobre el Lago Titikaka. Sus protagonistas son llamados Uros: una etnia consciente de su existencia como algo totalmente exótico, quienes saben conservarla y sacar provecho de sus particularidades.

Pero esta historia basada en personajes reales, se remonta años y años atrás, cuando esta antigua comunidad pesquera, que ya era un asentamiento sobre el lago sagrado, deciden vivir flotando para siempre ¿Por qué? Simplemente para evitar enfrentamientos con otras etnias ¿Cómo? Las familias comenzaron a adentrarse con sus balsas pesqueras hechas de Totoras (juncos) hacia el interior del lago, a amarrarse unas con otras, y a echar anclas. Hoy son más de 85 islas y cada una habitada por 3-4 familias. 

 

Llegando a las Islas, navegando el Lago Titikaka. A los costados su “Oro blanco”, las Totoras… Materia prima de la cual vivieron y continúan viviendo en la Isla de los Uros.

 

Vamos arribando a una de las islas y es ahí cuando comienza el show: Kamisaraki!! 4 cholitas coloridas, una al lado de la otra, agitando vivamente sus manos, presentándose y dándonos la bienvenida con una excesiva cordialidad. Y nosotros con una ridícula pronunciación respondíamos al unísono Waliky!! El idioma Aymara se tornaba cada vez más familiar a través de palabras de bienvenida: Hola! Como andan? y su respuesta Hola! Muy bien.

 

Estos “Hombres del Agua” han ideado algo tan perfecto que realmente parece un montaje de película. Las siguientes escenas forman parte de este film:

 

 

1 escena: Charla informativa sentados sobre las Totoras, sintiendo y saboreándolas…

 

Acomodándonos alrededor de un sofá, armado con esta increíble mata acolchonada, comenzó la interesante explicación sobre su vida, su administración, las formas de construcción, los personajes que viven en ella, los problemas, las soluciones, y todo lo relacionado a esta vida peculiar. Con un montaje en miniatura, tipo una maqueta, la explicación resultaba ser un tanto divertida, pues era lo mismo que veíamos en la isla pero en versión pequeña.

  •  “Son 3mts. de profundidad”. Comienza a explicarnos un niño en Aymara y nuestro guía nos lo traducía. “Un metro y medio de raíz de esta planta acuática, y un metro y medio  de capas sucesivas de totora tejida o entrelazada en esteras. Cada 15 días, mantenimiento al escenario, colocando más capaz de totoras, pues este material natural se degrada con facilidad.”

Mientras el guía despliega un mapa y comienza a explicarnos datos que poco me atraían, observo que el niño se dirige detrás de una casita y comienza a pelar el tallo de esta planta. Regresa y nos da una a cada uno.

  • “Nuestra medicina natural” – nos dice (posterior traducción por parte del guía). “Gran contenedor de iodo. Usado para encías y dientes, dejándolos fuertes y blancos”. Continúa hablando el niño mostrando su perfecta dentadura tal cual propaganda de Colgate.

Vale decir que la he probado, en realidad me he comido el tallo entero, y no sabe nada mal, peor es un pedazo de lechuga sin condimentar.

 

2 escena: Invitación a pasar a conocer el interior de sus casas.

 

“María”, con sus elegantes y coloridas vestimentas, nos toma de la mano y nos invita a su casa.

Un monoambiente perfectamente ordenado. Todo en su lugar, limpio y organizado. Los colores armónicos que se correspondían con el entorno. Como un ambiente rústico de esos que se ven en las revistas de diseño de interiores. Paredes, techo y suelo vigorosamente realizados con su única materia prima (¿ya adivinaron cuál es?). Días de lluvia lo recubren con plástico, el cual quitan inmediatamente luego del temporal, pues malograría la totora. No hay sistema bloting y con semejante humedad algo tenían que hacer para evitar no ser devorados por un moho infernal o empeorar el reumatismo de los mayores. ¿Qué hicieron? Elevaron el suelo de la casa. ¿Con qué? Con más totoras!

María nos cuenta que allí duerme con su marido y sus 2 niños.

  • Y los colchones? Y las frasadas? Y su ropa? Porque uno puede tener pocas cosas, vivir al estilo minimalista (y de eso sabemos de sobra), pero no tener nada de nada, lo hizo sospechoso.
  • Lo guardamos cada mañana para mantener el orden. – Nos responde. Algo que nos resultó familiar en nuestra vida en la kombi.

La charla con esta agraciada mujer continuó…

  • “No nos inundamos, porque en caso de fuertes lluvias, la isla sube con el agua”. “A veces se mueve la isla y no es por el mal de alturas, sino por las olas que las lanchas dejan a su paso”. “Si el clima lo permite, cocinamos afuera sobre unas piedras, sino la isla desaparecería en cuestiones de segundos, y si llueve en una de las casitas destinada para tal fin”. “Yo no estoy segura que estos paneles solares sean la solución, pues hace 2 meses se incendió una isla completa, a causa de este supuesto avance”. “Para ir al baño, remamos a otra isla”. “La fiesta de los matrimonios suelen durar tres días, donde nos permiten mascar coca tanto al hombre como a la mujer, pues es un momento sagrado. Pero no es como en otras culturas que se masca la hoja casi a menudo”. “Nuestra luna de miel? Acá! Nos responde entre risas…

Nos cuenta que los sábados son días de abastecimiento en el mercado de Puno, la ciudad más cercana, y los domingos son días de trueque. Ellos tienen pescado, aves y juncos que necesitan intercambiar por papa, chuño y harinas con las otras comunidades, con quienes han sabido mantener una buena relación inter-étnica. Los niños van a la escuela en balsa a una de las islas y el médico viene 4 veces por semana a otra de las islas. Y así, en este intercambio de palabras nos sacamos todas las dudas sobre la forma de satisfacer las necesidades básicas, en una isla tan bonita pero donde no hay más vida que la de ellos mismos (no hay agricultura, ni ganadería, ni mascotas, ni mercado, ni planta que nos sea totora).

 

Frente de la casita de María. Al costado derecho pueden observar el panel solar. Ahora deben pagar un mínimo de luz, nos cuenta no muy contenta esta muchacha.

 

3 escena: Paseo en su Mercedes Benz. 

 

Si te estás imaginando un auto rojo descapotable te pido que vuelvas a este escenario rústico y natural. Todo hecho con su planta más preciada: la totora!

Esto sí que es una escena digna de ser contada! Luego de conocer el interior de sus casas, y querer venderte sus productos a base de lo que ya se imaginan, nos invitan a dar un paseo por el Lago Titikaka en sus balsas que ellos llaman su “Mercedes Benz o Ferraris”. Recuerden que actualmente están al servicio del turista, por lo que prácticamente te obligan a dar una vuelta, previa sacudida de bolsillos. Te llevan hasta su coche y comienzan a cantar, como parte del show: en Quechua, en Aymara, en Español y hasta en Inglés! Claro, había turistas de todas partes del mundo, quienes felices obtenían un excelente ángulo para su foto.

Si te resistís, comienzan a rogarte y negociar el precio. Ya no en Aymara, y el español se hizo necesario para comerciar. Si continuás negándote, su amabilidad y sonrisas de sus rostros se borran. Y ahí comienzas a conocer el back de todo este montaje, con la consecuente desilusión y pérdida de fe en todo lo relacionado a quienes se les dice que “conservan lo autóctono” y que “mantienen la cultura viva”. Debajo de esos hermosos trajes coloridos y con matices alegres hechos a mano colocados para el “momento del film”, hay camisetas descoloridas y pantalones con tres líneas. Detrás de un idioma inentendible que solo se descifraba con un traductor, había un perfecto español.

Y así el final de la película no es tan feliz como en Holliwood. Se guardan las mejores tinajas de barro colocadas alrededor de la cocina. Se desdibujan sonrisas. Se desvanece la exagerada amabilidad. Se vuelve a la realidad. Pero siempre es muy rico conocer el back no?? Una experiencia extremadamente enriqucedora… Y de película!

 

Su cocina, con sus tinajas de barro. Al fondo su colorido “Mercedes Benz”, a remo y con dos pisos!

One Reply to “LUZ, CÁMARA, ACCIÓN”

  1. amelia barotto says: Responder

    Divino todo CASI autóctono….yo era una de las q creía en esta forma de “conservar” una cultura…pero bueno siempre hay un despertar para ver q no todo es como te lo cuentan o tequieren hacer creer…De todos modos bello lugar!!!!! y casi siempre para disfrutar de algo hay q poner unas monedas aunque sea.Creo q esto vale la pena!!!!

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