UN MAGO EN EL CAMINO

Retrocederemos un poco en el diario de viaje. Pero vale mucho la pena. Bahía Inglesa, Chile. Una ciudad costera, parte de la Ruta del Desierto, con inmensas playas de arena blanca. Sitio predilecto del turista nacional. Pero esta vez no voy a contarles sobre el lugar. Sino sobre un encuentro. Y la magia de ese encuentro.

Su nombre es Max. Sin querer, estacionamos frente a su casa. Un logo, el logo de la kombi, llamaría su atención, y un mensaje lo motivaría a querer conocer más sobre nuestra historia. Una invitación no tardó en llegar. Marcamos un encuentro a las 19 hs.

Tocamos la puerta de su casa y la magia se desató. Luego de una deseada ducha caliente que Max nos regaló, comenzamos a parlotear.

  • Quédense a cenar! – Nos dice Max. – Les gustan los camarones? Algo haremos para picotear!
  • Que traemos? – Pensando en los escasos suministros como única opción que teníamos en la kombi.
  • Nada chicos! Hoy descansen del arroz y los fideos. – Nos expresa con un rostro repleto de alegría. – Eso sí, cocinaremos entre todos!
  • Perfecto! Por dónde empezamos? – Digo un poco nerviosa, sabiendo que la cocina no es mi fuerte…

Mientras comencé a cortar en juliana los pepinos para una ensalada, tal cual se me había encomendado, Lucho cortaba en tiritas una palta y Max sacaba del refrigerador los enormes langostinos para descongelar; mientras se nos hacía agua la boca de solo pensar el plato terminado.

Para enmarcar este especial momento, y disfrutar las historias que se darían en la cocina, con cortejo Max destapó una botella, llenó finísimas copas con el preciado líquido negro, cortó unos pedazos de queso criollo traído de la montaña y juntando las copas a modo de celebración dijo:

  • Por este encuentro!
  • Gracias! – Dijimos al unísono, sin saber las enseñanzas de vida que marcarían uno de los momentos de mayor aprendizaje del viaje.
  • Haremos como plato de fondo una “Causa Limeña” que consiste en una torre con capas de puré al curry con merquén (bien fuerte y picante), atún, cebolla y mayonesa con finas tiras de palta. Un segundo plato con langostinos envueltos en panceta chorreado con queso y un tercer plato de salmón ahumado enrollado con alcaparra y jengibre.

Los ingredientes sonaban a un gran menú, elaborado por un chef súper distinguido en un elegante restaurante. Pero fueron nuestras manos, nuestro amor y ese momento que podría haber inmortalizado, los que crearon esa obra maestra. Increíblemente inaudito para quienes conocen nuestra sencilla y básica forma de cocinar.

  • ¿Dónde has aprendido este plato?
  • En Perú. – Nos cuenta de su viaje por ese país con una culinaria impecable. – Prefiero las cocinas y lugares donde puedo aprender y ver cómo hacen la comida, donde puedo interactuar, preguntar, observar, sentir. La cocina es amor, lo demás son ingredientes.

Nos cuenta de su vida, de las diferentes pruebas y situaciones que debió atravesar para encontrar la felicidad en una sola palabra: en la SIMPLEZA. Y ahora no para de reírse. Ya no gana dU$10.000 al mes. Ya no vive en hoteles de lujo. Ya no le interesa qué título o qué cargo tenés. Estudia, lee, y se dedica a “ser – humano”.

Tras tocar fondo, sintió un llamado por los Monjes Budistas y el conocimiento de la filosofía de vida oriental. Algo despertó su curiosidad y fue en su búsqueda. Había sido monje en vidas pasadas y de allí su interés. Pero aún no lo cree fehacientemente. Se ríe de ello. No viste sus ropas ni exclama a viva voz esta ideología. Pero lo lleva en su alma y en su esencia.

  • Un monje, intentando entender la cultura occidental decía: “pierden su salud ganando dinero y luego gastan todo su dinero intentando recuperar su salud, yo no lo entiendo”. – Y continúa contándonos sobre cuestiones que preocupan a cada sociedad. – Para la medicina oriental, uno deja de ser paciente (palabra que habla de pasividad) para ser alumno, donde se imparten enseñanzas, se toma un papel activo y el alumno toma su propio poder para sanarse.

Los platos quedaron una obra de Arte. El sentido de la vista estaba fascinado. El sentido del olfato estaba impaciente y quiere pasar al siguiente paso: ¡experimentarlo!

2 pares de palillos chinos nos esperaban al costado de los platos. Con nuestro apetito arrasador y semejante plato frente a nosotros… ¿Cómo haríamos a comer civilizadamente con esos cubiertos extraños sin demostrar nuestra torpeza?

Saboreando cada bocado, poco a poco, Max nos enseña a comer con palillos chinos, oxigenando cada porción del alimento como naturalmente lo hacen los animales. La paciencia nos llevaría a degustar cada alimento, apreciando los diferentes sabores, texturas y de esta forma, sentir el placer de comer.

 

La charla tocó muchas aristas, temas, cuestiones y tramas que sería demasiado extenso para contarlos todos acá. Pero una historia no quiero dejar de narrarles:

Se trata sobre un niño, quien quiere ayudar a su padre en las labores del campo. Éste, siempre le respondía que no, pues él ya había estudiado y debía descansar.

El niño creció, se recibió y volvió a preguntarle a su padre:

  • Ya he estudiado, padre, me he recibido, y creo que ya es hora de ayudarte con las labores.

El padre aceptó y fueron al campo a buscar leña para que la madre pueda hacer el pan. Caminaban juntos, cuando el padre se detuvo en una curva, y después de un pequeño silencio le preguntó:

  • Sabes de qué es ese sonido?

Agudizó sus oídos y algunos segundos después le respondió:

  • Estoy escuchando el ruido de una carreta.
  • Eso es – dijo su padre. – Es una carreta vacía.
  • ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?

Entonces el padre respondió:

  • Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Nos quedamos en silencio, pensando, reflexionando en cuánto “ruido” hay en la sociedad, cuán vacío algunas veces es ese ruido y cuánto anhelamos una carreta llena de experiencias, de aventuras, pero siempre permitiendo que la humildad se manifieste en nuestras vidas.

  • El viaje hasta Alaska no es largo, es interesante. – Continúa Max, logrando comprender que estamos abriéndole la puerta a la vida, independientemente del tiempo que este viaje abarque en nuestra vida (que dicho sea de paso, 2 años no es nada en el promedio de 80 años de vida). Nos animamos y eso es interesante.
  • El presente es un regalo, chicos. Muchos viven en el pasado, sufriendo por lo que pasó con la esperanza de un futuro mejor, olvidándose de que no hay mañana ni pasado. Nadie, pero nadie tiene esa garantía.

Entre anécdotas del viaje, historias de vida, la noche estaba llegando a su fin:

  • Los vehículos tienen alma, saben? Es pura energía depositada ahí dentro. Sus energías. Se nota que el de ustedes lo tiene. Ya no son 2 viajando. Son 3. Me paré frente a su kombi, leí su logo, y dije: estos chicos sí han entendido bien el sentido de la vida! Ríanse mucho! Me atreví a invitarlos para que no se les olvide…

Al día siguiente, 2 pares de palillos chinos encontramos en el parabrisas de nuestra kombi. Habría que practicar la paciencia, saborear poco a poco la vida, y compartir estas enseñanzas con más personas.

Debíamos partir, continuar. El camino; cargado de pensamientos en desorden, pero positivos. Seguramente necesitaríamos algunos días de charla, de reflexión, para poner en orden tanta información. Pero una cosa rescatamos. A Max, no lo conocíamos y fue difícil despedirse de alguien que ha significado tanto en nuestras vidas y que, a pesar de ello, era un total “desconocido” para nosotros. Confiamos en las personas, abrimos nuestro corazón y nuestras vidas. Y son desconocidos. ¿Vale la pena seguir creyendo en que todo desconocido puede resultar “peligroso”? Nosotros confiamos en él, pero él también en nosotros.

 

4 Replies to “UN MAGO EN EL CAMINO”

  1. GUAU…Q escrito más conmovedor!!!! No pude dejar de re emocionarme al leerlo y casi diría de contener alguna lágrima.Casi más conmovedor q el de nuestro pueblo.Porq el de mi pueblo habla de todo lo cotidiano, tangible y visible por lo menos para los q lo habitamos. Éste en cambio tbn habla de lo simple y cotidiano pero lo q es invisible a los ojos; las otras cosas q alimentan el alma pero q NO se nos hace fácil reconocer o traer a la práctica en nuestro apurado y alocado día a día.

    1. Viajá y Reíte says: Responder

      Que lindo y motivador leer estas palabras! Ese empuje y apoyo que hace que todo esto que estamos viviendo sea posible!

  2. Qué hermosa experiencia Belén.. Mi alma de maestra o defecto profesional no me permiten dejar pasar por alto el relato , emocionante creativo sabiamente descrpto y tramsmitido el mensaje de ese intenso y feliz momento.
    ¡Qué hermosa experiencia chicos. Sigan viajando disfrutando y riendo!! Que cuando nos vamos solo nos llevamos las experiencias vividas y guardadas en nuestras retinas y corazon

    1. Gracias Lili!! Que importante son tus palabras para poder seguir creciendo y aprendiendo en este camino de la escritura! Ustedes, los maestros, son quienes nos han dado un excelente raíz para saborear el gusto por el aprendizaje continuo… Gracias a todos los maestros de esta vida quienes plantan una semillita en este camino!

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