InDIARIO DE VIAJE, REFLEXIONES

CARTA ABIERTA A PAPÁ Y MAMÁ: Queremos contarles…

Estamos comiendo bien? Nos alcanza el dinero? Cómo lo conseguiremos? Lavamos la ropa?  La kombi anda bien? Y si se enferman? La gente es buena? Y si les roban? O los asaltan? O los muerde un perro? (o peor aún una víbora) Iremos a visitarlos? Extrañamos? Volveremos? Cuándo? Y cuando lleguemos a Alaska, qué haremos?

Imaginamos que esas son algunas de sus tantas preguntas no?

Habían proyectado otra cosa para nosotros, o al menos tenían planes que encajaban dentro de una “normalidad”. O vivir en el pueblo, o tal vez en alguna ciudad del país, o si elegíamos el extranjero sería para una diplomatura, trabajo de alta gama o algo que “garantice” nuestro futuro. Pero no. Hemos elegido un estilo de vida que seguramente ni se lo esperaban hace 28 años atrás el día que nacimos. Mucho menos luego de habernos graduado. Pero queremos ayudarlos a entender cómo es esta vida. Queremos contarles sobre nuestra vida de viaje hacia Alaska, sobre nuestras rutinas y cotidianeidades y sobre por qué elegimos esto y no ir a trabajar las 8 horas en la oficina, pagar nuestro alquiler, una cuota del auto y otros gastos, despotricando los días domingos y lunes y venerando los viernes. Queremos contarles cosas de esta vida, pues tal vez mientras nosotros vemos mapas y rutas, confiamos en desconocidos y vivimos en 8 metros cuadrados, ustedes solo ven peligro e incomodidades y les cuesta comprender por qué elegimos esto.

Queremos contarles qué hacemos cuando llegamos a un lugar. Primero seleccionamos nuestras prioridades. Hablamos con los vecinos, preguntamos por la seguridad y si podríamos quedarnos allí. Luego buscamos agua, un baño, en lo posible enchufes y wifi, ponemos la pava, tomamos mates, dibujamos, escribimos, leemos, compramos pan, arroz, fideos, huevos y aquellas provisiones que nunca nos faltan, inspeccionamos el lugar, salimos a caminar, hablamos con la gente, pedimos informaciones, intentamos pasar desapercibidos porque no queremos hablar solo de nuestro viaje, sino de sus vidas y poder espiar sus casas. Lo lindo de esto es la disponibilidad del tiempo y del espacio. Y hacer lo que más nos gusta la mayor parte del día.

Queremos contarles cómo son los días que salimos a la ruta. Nos levantamos temprano, armamos la cama, doblamos las sábanas y frazadas (si mamá, todos los días tendemos la cama porque es muy chico el espacio) ponemos el agua para el mate, preparamos unos panes con dulce, trasladamos todo aquello que está en la parte delantera de la kombi para atrás (mesas, sillas, cajas y otros bártulos), y así podemos arrancar. Revisamos el aceite y ponemos a calentar a Blanquita. Paramos a las 2 horas porque el motor calienta demasiado y vamos con la tapa abierta. Algunas veces solo alcanzamos a salir de alguna ciudad, otras alcanzamos a hacer unos kilómetros. Pero no tenemos apuro en llegar. Cuando nos cansamos, paramos. A veces pasamos calor y no vemos la hora de entrar a algún supermercado o shopping a refrescarnos, o bajar la ventanilla de la kombi y que el viento nos azote un rato, y otras veces pasamos un poco de frío y no vemos la hora de poner a calentar agua para el mate, o directamente viajamos con los gorros de lana puestos.

Queremos contarles que para nosotros da lo mismo el día de la semana, el mes del año y la hora que marca las agujas del reloj. Comemos cuando tenemos hambre, dormimos cuando tenemos sueño y trabajamos en horarios inusuales. A veces nos levantamos a las 6 a.m. y nos dormimos a las 20 p.m. A veces desayunamos al mediodía y almorzamos a la tarde, pero no pasamos hambre. Nunca.

Queremos contarles que no nos gusta estar apurados, ni mucho menos viajar apurados y por eso el viaje tal vez lleve más tiempo de lo que ustedes esperaban. Pero es que esta forma de vivir nos hace bien. A nuestro ritmo y a nuestro tiempo. Preferimos un lugar 5 días, antes que 7 ciudades en 5 días (así, el vecino ya nos saluda, el verdulero nos pone más fruta de regalo, y descubrimos la gente y el lugar completamente). Optamos por pueblitos invisibles y lugares remotos, de los que nadie ha oído hablar en vez de un Machu Pichu con 3.000 turistas gritando (aunque también vamos).

Queremos contarles que siempre encontramos una solución, y que la gente ayuda y es súper amable (por supuesto que hay excepciones), sin conocernos. Nosotros confiamos, pero ellos también. Nos abren las puertas de sus casas, nos sirven platos de comida y nos regalan una ducha. Así como lo leyeron, sin conocernos, sin necesidad de pedirlo, ellos están ahí, predispuestos. Queremos contarles que la kombi anda bien, pero a un paso de camellos y generalmente se nos adelantan con una furia arrasadora (a veces imaginamos que en el próximo pueblo están reglando un millón de dólares y todos quieren tener su tajada), que los repuestos son fáciles de encontrar y baratos, que de mecánica estamos aprendiendo y que hay más fanáticos de combis y autos antiguos que de Messi en el mundo.

Queremos contarles cómo nuestra salud ha mejorado al ir más lento, al no estar apurados. Hace ya 2 años que no tomamos ni un medicamento. Ni uno solo. Casi no nos enfermamos, comemos bien y sano (puede que hayamos bajado algún kilito, pero es porque comemos saludable, no nos damos atracones, no tenemos heladera y no hay chance de picotear entre comidas), hacemos ejercicio y nos bañamos todos los días (o casi). Nos hemos bañado en casas de familia, en hostel y hoteles, en camping, en estaciones de servicio, en termas, en agua de deshielo, con mangueras de jardines, de los bomberos, con un jarrito, en ríos y en lagunas.

Queremos contarles cómo se aprende a vivir con lo esencial sin que nos falte nada. Imaginen una vida con menos. Menos cosas. Menos desorden. Menos stress. Menos que limpiar y acomodar. Menos preocupaciones. Menos distracciones. Menos descontento. Ahora imaginen una vida con más. Más tiempo. Más libertad. Más relaciones profundas. Más crecimiento. Más satisfacción. Más tranquilidad. Más paz. Tenemos solo lo que necesitamos y todo tiene su uso. Tenemos 2 platos y si alguien viene a visitarnos tenemos 2 compoteras para ofrecer, tenemos 2 sillas pero el sofá de la cama ha servido de asiento para 4 personas más, tenemos una bomba manual para lavar los platos que nos ayuda a cuidar el agua hasta la última gota y tenemos la libertad de despertarnos cada mañana, y elegir cómo y qué queremos hacer el resto del día. Si queremos nos quedamos, y sino nos vamos.

Queremos contarles que no compramos mucho, y por eso no tenemos souvenir de cada lugar, ni la remera que dice “Yo estuve en…”, ni imanes para la heladera (de hecho, no tenemos heladera), ni llevamos tantos regalos. Gastamos en cosas que no debamos cargar: ir a un restaurante, probar un plato típico, dar algún paseo, asistir algún baile folclórico, en fin, gastamos en tener experiencias.

Queremos contarles que en este último año hemos dicho más veces GRACIAS que cualquier otra palabra. “Gracias” por esta ducha caliente, “gracias” por recibirnos, “gracias” por esta rica comida que no es arroz, “gracias” por dejarnos estacionar frente a su casa, “gracias” por prestarnos su canilla, “gracias” por ayudarnos con la kombi, “gracias” por los consejos de lugares peligrosos o lindos o imperdibles, “gracias” por colaborar comprando alguna postal, “gracias” por confiar en nosotros, “gracias” por acercarse a charlar y compartir un mate.

Queremos contarles que hemos dormido en desiertos, frente al mar caribe, debajo de la cordillera de los Andes, en cocheras oscuras de subsuelo, en la calle, al costado de la ruta, a 4.800 mts de altura, en Hoteles 5 estrellas, en hamacas paraguayas, con granizo, con nieve, con lluvia y con sol. Queremos contarles, sin vergüenza, que hemos realizado más trabajos de diferentes tipos que en toda nuestra vida. De meseros, de ayudantes de cocina, vendiendo comidas, arreglando jardines, repartiendo volantes, pero la cosa va mejorando y estamos consiguiendo que nos paguen por hacer lo que más nos gusta: dibujar y escribir! Todo a su tiempo, de abajo hacia arriba. Despacito.

Queremos contarles que pasamos mucho tiempo juntos y a veces nos peleamos y queremos armar la mochila e irnos. Pero cuando nos damos cuenta que no tenemos ni mochila, ni sabríamos para dónde ir, ni qué hacer con la combi, entonces alguno de los dos sale a dar una vuelta, refrescamos un poco qué pasó y nos damos cuenta que realmente fue una estupidez, y lo charlamos. Terminamos abrazados siempre. Se extraña, se llora, se ríe, tenemos crisis, queremos volver, queremos seguir. Pero sabemos que todo pasa.

Queremos contarles que nuestra vida no es extraordinaria, sólo que elegimos cortarnos el pelo en Ecuador, la barba en Perú, las uñas en Brasil, (algo así como ir sembrando diferentes partes de nuestro cuerpo en el mundo), pasar del frío al calor, de la playa a la montaña, conocer la selva, probar gusanos, entrar a un temascal, ver caimanes y bailar con una cholita; en una kombi. Bueno al leerlo así, parece un poco. Pero no es ni más ni menos importante que sus vidas y por eso nos gusta que nos cuenten cómo va todo por allá. 

Queremos contarles, mamá y papá, que los recordamos y extrañamos todos los días. Vemos cómo se han modernizado de un momento para el otro. Ahora tienen sus cuentas de Skype, Facebook, Instagram, Wapp, y hasta saben lo que es un canal en Youtube. Han abierto mapas y atlas para ver por dónde andamos, han navegado por Google o Wikipedia para saber más sobre esa comida de la que hablamos y no se acuerdan ni el nombre, han mirado todos los noticieros el día completo el día que dijimos que íbamos a salir en televisión, y están esperando el reencuentro para lavarnos toda la ropa y regalarnos el mejor asado con fernet.

No sabemos el día en que los iremos a visitar, pero sabemos que lo necesitamos y que queremos hacerlo. Tampoco sabemos el día exacto que llegaremos a Alaska, ni cuándo volveremos, ni a dónde, ni mucho menos qué haremos, aunque estamos seguros que lo sabremos llegado el momento.

Pero sean felices porque nosotros lo somos y estén tranquilos porque nosotros lo estamos. No estamos solos en este camino. Siempre serán bienvenidos a nuestro mundo y a nuestra casa (quédense tranquilos que no los haremos dormir en la kombi). Y recuerden lo que alguna vez nos dijeron, siempre que hay alguna partida, hay alguna llegada…

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16 Comments

  • enrique paez

    La mejor para los dos. Me emocione mucho al leer sus experiencias. No aflojen, van bien. Besoss.

    diciembre 20, 2017 at 4:52 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Gracias muchas gracias! Supongo que como papás de una viajera en algún sentido habrán conocido esos sentimientos! Abrazo grande a esa hormosa familia y a esos corazones de papás de mi amiga viajera!!!

      diciembre 22, 2017 at 4:21 pm Reply
  • gladi lujan

    nada mas lindo que lo que están haciendo es un sueño y que mas felicitarlos x el coraje …y con ganas de hacer lo mismo ahueque tenga unos cuantos años mas que ustedes dejar todo y salir

    diciembre 20, 2017 at 5:32 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Gracias Gladys! No importanta la edad, ni el dinero, ni nada! Sólo tus ganas y tu voluntad para comenzar!! No esperes las mejores condiciones, créalas!

      diciembre 22, 2017 at 4:22 pm Reply
  • Roxana Olguin

    Guau! !!! Que relato! Hace lagrimear sin conocerlos. Que Dios los acompañe en esta vueltita y los proteja para poder llegar a dar ese abrazo que borre todas las tristezas y los llene de alegría. Felices fiestas chicos!!!

    diciembre 20, 2017 at 8:34 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Gracias!! Felices fiestas y abrazo grande!

      diciembre 24, 2017 at 12:02 pm Reply
  • Marita

    Bello, bellísimo tu relato Belén querida!!!!! Los papás somos así y a pesar de lo que decís, seguramente seguimos pensando diferente, lo importante es el amor y el respeto por lo que el otro quiera hacer, aunque ese otro sea tu hijo.te mando un abrazo bien fuerte y un beso inmenso y seguí disfrutando intensamente de tan maravillosa experiencia.

    diciembre 20, 2017 at 9:11 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Gracias Marita!Hermosa tu devolución como mamá. Abrazo grande!

      diciembre 24, 2017 at 12:01 pm Reply
  • Flavia

    Y otra vez me hicieron llorar de emoción como todas las veces que leo algo de ustedes. Que hermosas palabras para sus papis y para todos los que tienen el placer de leerlo. Sigan así siendo tan felices siempre. Un abrazo grande y felices fiestas!!!!

    diciembre 20, 2017 at 11:48 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Gracias Flavia! Felices fiestas para allá también!

      diciembre 24, 2017 at 11:59 am Reply
  • Maria Manuela Cuello

    Hermoso y sentido!somos una pareja que esta x salir en su kombi de viaje y leerlos es hermoso, porque lo mismo les diria a mis viejos!gracia sy buenas rutas

    diciembre 21, 2017 at 1:30 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Que bueno que están por salir!!! Cualquier cosa que necesiten chiflen! Aunque sea para compartir sus ansiedades, temores o expectativas… Disfruten de cada etapa, porque están donde deben estar. Abrazos!

      diciembre 24, 2017 at 11:58 am Reply
  • MIGUEL

    HIJOS LOS AMO

    diciembre 21, 2017 at 5:26 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Los amamos y extrañamos también!!!

      diciembre 24, 2017 at 11:55 am Reply
  • AMELIA MERCEDES BAROTTO

    UUUUHHHHH ….Qué se puede decir ante semejante poema-confesión teñido de emociones encontradas….les digo q me dejaron sin palabras (que no es poca cosa). Hay muchas verdades dichas aqUí q son muy ciertas cómo algunas de las preguntas.Pero les voy a contar algo:vos Belén me hiciste leer un día sobre una mamá q imaginaba las más horribles desventuras de su hijo en viaje,puede ser q sin llegar a ese extremo imaginemos alguna peripecia, pero quédense tranquilos q no convivimos con esos fantasmas y saben porque? Porque disfrutamos junto con uds., lo que un hijo siente siempre es recibido por sus padres. y si un hijo es feliz, sus padres también lo son.La vida nos enseñó a convivir con muchos dolores q el tiempo fue atenuando, y prefiero mil veces la distancia física y algún día que pasa sin noticias y no una angustia o dolor escondido o disimulado.Los queremos…….mamá, papá hermanos y sobrinos

    diciembre 22, 2017 at 12:13 am Reply
    • Viajá y Reíte

      GRACIAS! Gracias por darnos tantas alas para volar! No hay mayor felicidad que la felicidad compartido y apoyado por quienes amamos!

      diciembre 24, 2017 at 11:56 am Reply

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