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BALSA SURF CAMP: Kombi con servicios de hotel

Esto se lo plantearon hace 4 años atrás, Rasty y Julie, dueños del Balsa Surf Camp, un hotel a 20 metros del mar, en Montañita, Ecuador, quienes se animaron a incorporar a su modalidad hotelera clásica una kombi, y crear una habitación temática; tendencia que está en alza en el mundo hotelero ¿Cómo les fue? Como no podía ser de otra forma, es la habitación más vendida del hotel y ya hay inversiones futuras destinadas a transformar otras kombis en suites.

Pero retrocedamos al inicio ¿Cómo entramos a este lugar? Merodeando por el lado tranquilo de Montañita, llamada por los locales “La Punta”, algo captó nuestra atención: una kombi a unos metros del suelo con la leyenda en su paragolpe delantero “Nos soy vieja, soy clásica”. Quédense tranquilos, no estaba por colisionar contra el suelo, sino que estaba bien bonita dispuesta en la terraza de un primer piso. Fue amor a primera vista y entramos a espiar. Curiosamente conocimos a esta pareja, él enamorado de las kombis VW, y ella del Arte y de la vida, quienes nos cuentan que 12 personas y una rampa de madera fueron necesarias para subir la kombi.

Una habitación desde las alturas de una kombi.

 

¿Por qué eligieron subirla a un primer piso y no planta baja? Porque desde allí se tiene una vista privilegiada al “Jardín del Edén”, como ellos lo llaman, exuberante y exótico, y puedes sentir la privacidad y la libertad desde lo alto. La visión es única. Las iguanas se pasean de aquí para allá, las tortugas se deleitan en una gran piscina, y el ruido de una pequeña cascadita alimenta la relajación. Así, el bullicio de la “descontrolada Montañita” no existe en esta burbuja.

No importa si estás solo o en pareja, en esta suite sentirás que estás cumpliendo el sueño de viajar en una kombi apreciando la libertad en su máxima expresión. Puedes sentarte a leer en el sofá que ocupa el espacio de los asientos delanteros, o en la cama instalada al final de la kombi. Si quieres disfrutar del aire libre, puedes salir a la terraza y relajarte en una hamaca paraguaya o sentarte en una butaca giratoria (de kombi por supuesto) a tomar un café.

 

Gracias Balsa Surf Camp por las increíbles fotos del interior de la habitación (literalmente de la kombi).

 

Desde el check in, el momento que te entregan las llaves de la “Guapa Choza”, como llaman a la suite, sentís la emoción de tener en tus manos la LIBERTAD de irte, de viajar, de moverte, de ser!!

 

Del otro lado del llavero, una kombi te hace saber dónde te estás por ir!! Ojo, no hay retorno a este estilo de vida!

 

Esta habitación recrea el movimiento hippie-chic de la década de los 70, y para apasionados de los motores y de los fierros clásicos tiene muchos detalles y piezas que te llevarán a viajar por el mundo del automóvil. Cuadros, carteles, imágenes y sticker relacionados al universo kombiero nos dan la sensación de ser parte de este estilo de vida. Una habitación que combina lo clásico de la kombi y lo rústico del lugar.

 

La VW es la puerta de entrada a la habitación, y ya sabés que entrarás en una habitación poco convencional.

 

Rasty y sus “chicos” se la pasan restaurando kombis de diferentes épocas y estilos.

– La PASIÓN comenzó con una VW, que unos viajeros vendían en su regreso de Alaska y queríamos aprovechar la oportunidad. – Comenta Julie. – Pero no supimos frenar esta pasión. Luego fue otra kombi, colección de piezas de kombis, libros de kombi, tazas con kombis, y la casa se vistió del motivo kombiero. El fanatismo engordaba la ilusión de poder hacer algo con ellas, algo para valorizarlas y otorgarles un valor diferencial a este legado clásico. – Continúa Julie.

– Rasty no sabía manejar y aprendió gracias a este VW. A mí no me gustan los autos, pero la kombi es diferente, tienen vida propia.

Y me deja pensando esa última frase. “Tienen vida propia”. Evidentemente hay algo en la naturaleza de estos clásicos que los hace simpáticos, serán sus grandes ojos de vidrio que parecen ser testigo de lo que está sucediendo, o su velocidad a paso de hombre, o tal vez su pequeño tamaño frente a otras casas rodante del tamaño de un tractor, o sus puntas redondeadas más parecidas a un pan lactal que a un auto moderno, y no es raro que todas tengan nombre (y casi que sentimientos propios de humanos, como el Escarabajo VW de la película “Herbie” a toda marcha). Y así Julie me los empieza a nombrar y a contar sus historias detrás: Pichi, aquella VW de los viajeros argentinos con la que todo empezó, Perlita, una kombi blanca y turquesa en proceso de transformación para Motor Home, Mulita la cual acaba de irse con otro viajero soñador a pisar rutas, y Blanquita (sí, como nuestra Blanquita!) aunque el blanco se escondió detrás de un arte sicodélico y ahora la llaman “Guapa choza”, y está instalada en la majestuosa suite.

 

La pancita tibia de cualquier kombi es totalmente acogedora.

 

Para el surfista es el sueño hecho realidad: dormir en una kombi, cerca del mar y rodeado de un jardín tropical, con clases de surf y de yoga, tablas para usar y hasta un taller de reparación.

Pieles quemadas por el sol, narices rojas y despelechadas, caras llenas de pecas y pelos rubios desteñidos del agua y del sol, aparecen con la caída del sol, en un hotel donde se respira Pura Vida. No necesitas salir de este lugar que lo tiene todo! Bueno, sólo 20 mts para sentir la adrenalina desde arriba de la tabla.

Si estás buscando una experiencia diferente y un tanto extravagante, o sos fanático de los VW y de las kombis este es el lugar ideal para ti. Pero no te quedes dormido/a… Al lugar llegan cientos de turistas con ganas de dormir en este fierro!!

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