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¡NUESTRA KOMBI DE COLOMBIA A PANAMÁ SIN COSTO ALGUNO!

¿Cómo hicimos? Una vez más gracias a un video que se hizo viral. Y digo una vez más, recordando aquel video para asistir al partido de eliminatorias Argentina – Ecuador, que llegó en manos del embajador argentino, quien tenía dos boletas que no usaría por motivos personales, y nos las entregó.

El video había sido planeado con anticipación. 2 meses antes lo pensábamos, imaginábamos las tomas y el guión, pedíamos consejos a Pablo, un amigo cineasta, grabábamos, lo mirábamos y analizábamos. No somos editores de videos, así que Lucho sobre la marcha iba aprendiendo a manejar el Adobe Premiere.

Subimos por fin el video a las redes sociales, un video un tanto polémico a nuestro parecer. Un video en el que pedimos que sea compartido para que alcance a medios de comunicación, empresas, navieras o alguien con algún contacto que nos ayude a cruzar. Gracias a Natalia Lazzarini, una periodista viajera de un pueblito cordobés (les recomeindo su blog para que viajen con ella!! http://viajemoslibremente.blogspot.com/), llega a manos del diario “La Voz del Interior”. El celular comienza a vibrar desde el momento que la nota sale, y en la bandeja de entrada llueven los mensajes de apoyo, de confidencialidad, de sueños no cumplidos o por cumplir, de secretos y anhelos, de historias familiares y personales. Por supuesto que no todo es color de rosas y no faltaron los comentarios destructivos. La cuestión es que, gracias a ese medio de comunicación, el video cae en manos de Belén Alta Gracia, como la agendamos en nuestro wapp. Una mujer de habla cantadito, alegre, con palabras estiradas al final y con la chispa innata de los cordobeses.

Nos llega un audio:

  • Chicos me eeencanta su historia. Quiero ayudarlos! Trabajo en Comercio Exterior y con navieras en Cartaaaagena. Déjenme hacer unas llamaaaditas telefónicas y les aviso. Estoy segura que algo se puede haaacer!

Belén es clara, rápida, descomplicada y resuelve problemas como nadie. Nos la imaginamos una mujer de estatura media, morocha, pelo lacio y largo. Ella es la protagonista de esta historia. Fue nuestro primer contacto y un personaje que imaginamos desde que escuchamos su voz. Pues no la conocemos físicamente. Solo nos damos cuenta que es alguien muy especial y ya entenderán por qué. De ahí en adelante solo restaba esperar.

A la semana nos llega otro alegre mensaje:

  • Chicos les tengo una super noooticia! Blaaanquita pasará sin pagar un solo peso!

Entre ojos vidriosos e incrédulos nos abrazamos. Cruzaríamos a Centroamérica de una forma extraordinaria.

Belén nos pasa el contacto de Lylian, y ésta el contacto a quién deberíamos dirigirnos en Colombia, Luisa. A ninguna de estas tres mujeres aún conocimos. Pero esperamos hacerlo para ver si nuestras suposiciones coinciden con la realidad. ¿Les gustará viajar? ¿Probar platos típicos? ¿Belén como buena cordobesa tomará fernet? ¿Cómo podemos agasajarlas? Y tras nuestro pedido de una dirección para enviar un presente, la respuesta fue rotunda: “Ni se les ooocurra hacer nada de lo que están peeensando. Quiero aportar mi graaanito de arena y ayudarlos, eso es todo.”

A partir de allí una serie de e-mails sobrevinieron. En el correo recibíamos siempre algo interesante, mails un tanto indescifrables para nuestras vidas alejadas del ámbito portuario y marino, con códigos y enigmas, solicitando números y datos que nunca llegábamos a entender. Pero Belén siempre estaba ahí. Señalándonos a qué se referían con ese código, qué significaba esa abreviatura y qué dato debíamos enviar. Siempre eran cosas simples al fin de cuentas. Y siempre era lo mismo! Alto, largo, ancho y peso de la kombi, documentos del vehículo y pasaporte.

Un mes y medio esperamos al barco con un lugarcito para Blanquita. Mientras tanto seguíamos ajustando los papeles necesarios, trabajábamos, vivíamos en Cartagena, en el Laguito detrás del Hilton con otros viajeros (pero eso ya es tema de otro artículo) y nos aliviábamos del calor y los mosquitos del tamaño de melones, siendo voluntarios en Urantia Hostel realizando graffittis, dónde era posible dormir con ventilador o aire acondicionado, desayunar algo distinto a una tostada, organizar eventos y comer asado, participar de cumpleaños y conversaciones variadas, dejando de hablar por un rato del viaje y del cruce, que a veces termina confundiendo por tanta información.

Si estábamos en el famoso Laguito, punto de encuentro de viajeros que están tramitando el cruce, era porque teníamos la intención de hacerlo. Ante las inevitables preguntas, muy pocas respuestas teníamos. No sabíamos qué contar. ¿Quién es su gestor? ¿A quién le pidieron presupuesto? ¿Con qué naviera cruzan? ¿Contenedor o roll on roll off? Nos daba un poco de vergüenza no saber nada, absolutamente nada. Solo confiamos en ella. En Belén. Y esperamos. Eso hicimos. Y poco a poco fuimos comprendiendo de qué se trataba esta aventura y cuánta gente estaba implicada.

 

Sala de estar debajo del “Árbol de la vida”. Ese árbol y ese lugar es el alivio de todo viajero quienes esperamos cruzar de Cartagena a Panamá. Recuerden, detrás del Hilton, no en el Hilton.

 

El día que nos llegó un e-mail con un famoso “Booking”, es decir con la reserva de un espacio en el barco que llevaría a Blanquita, sabíamos que teníamos una fecha de viaje. El domingo 1/7 llegaba el buque, el 2/7 zarpaba y el 3/7 llegaba a Panamá. Así de rápido. El papel estaba en inglés y con nombres que nos resultaban familiar por escuchar a otros viajeros. Maritrans, Miguel Ángel Moreno, Högeh Masan, roll on roll off.

Al final todo terminó en el mismo papel, los mismos nombres y la misma información de quienes estaban detrás del Laguito, pero que nosotros desconocíamos. Parecía que queríamos guardarnos la información como si fuera una piedra filosofal, pero verdaderamente no sabíamos con quién viajaríamos, ni cuál era la empresa. Solo había una chica llamada Belén, otra Lylian y otra Luisa.

 

Preparando la kombi y haciéndola ultra segura para aquellos días que navegaría solita.

 

Teníamos que preparar a Blanquita para esta odisea, pues ella no tiene alarma y queríamos ingeniar un sistema antirrobos, o al menos alguna forma que le complique la decisión de todo aquel pirata que se tiente con llevarse algo de nuestra casita, pues quedaría varios días sola en el puerto de Colombia, luego en altamar y finalmente algunos días en el puerto de Panamá. Una madera blanca separaría la parte delantera de la parte trasera. Además de dejarles en el asiento una serie de sticker y postales, agradeciendo y explicándoles que la marcha atrás no entra fácilmente, que la primera tampoco y que la segunda entra con suavidad (en realidad nos adelantamos a la pregunta del hombre que recibió las llaves ¿tiene alguna maña? Como si ya conociera la situación de este tipo de vehículos).

2 días antes ingresamos con la kombi al puerto. Allí quedaría y nosotros debíamos reemplazar nuestra casa por un Hostel. A las 9 a.m. era la cita. Salimos con anticipación por cualquier imprevisto, pero nos demoramos y nos desencontramos por unas facturas con dulce de leche para festejar que era el “Gran día”. Lucho me dejó en una esquina y estuvimos media hora para encontrarnos. A falta de celular le pedí a una chica que pasaba por allí el suyo y pude comunicarme:

– Amor tenés que venir ya! Son las 9 y me acaban de avisar que no es el lugar que fuimos los otros días. Tenemos que ir a 15 kilómetros de donde estamos!!!! Y me dijo que si perdemos la cita, chau oportunidad!!!

Entré a correr como una loca. No podíamos perder el turno por culpa de una factura con dulce de leche!!

Por supuesto que había más tráfico que en una ciudad, un día viernes en vísperas de un finde largo. Llegamos estresados, transpirados y solo respiramos cuando el señor del puerto recibió nuestra planilla y nos dejó entrar. Recién ahí preparamos el mate y comimos la bendita factura. Y me interné 5 horas dentro del restaurante para empleados dentro del puerto, con todos los bártulos que nos quedaríamos por esa semana sin la kombi. Permitían entrar solo a una persona, al titular del vehículo. Pero miren qué chico es el mundo y Blanquita compartiría el mismo buque que “La Chola”, un motorhome gigante de una familia chilena con quienes compartimos en el Laguito y hacía 2 meses esperaban su barco. Ellos irían hacia México y nosotros hacia Panamá. Pero el buque era el mismo. ¿Pueden creer que estuve toda la mañana sentada con Ana Rodriguez? Ana es famosísima entre los viajeros que quieran realizar este cruce, una gestora que facilita todos los trámites aduaneros pero con el valor de usd 150 para no andar tan perdidos como en nuestro caso. Ellos terminaron los trámites en el correr de la mañana pero Lucho no aparecía. Sin celular, imposible saber qué sucedía tras 5 horas de espera. Un error en la planilla. Eso era. Un error en un número!

  • ¿Y ahora? ¿Qué tenemos que hacer? – Pregunto cuando él finalmente aparece.
  • No sé. Me dijeron que lo del puerto ya está. – Me dice Lucho.
  • Ana y Antonio (nuestros amigos de familia callejera) se fueron a Sociedad portuaria, a entregar una carta de responsabilidad y solicitar la cita de revisión de narcóticos. Tomemos un taxi y sigámoslos, intuyo que todos tenemos que hacer lo mismo. Cierra en media hora. Corramos!

Dimos en la tecla. Pero nuestros papeles estaban mal hechos. Decí que, entre los bártulos, teníamos la computadora. En la misma recepción de la Sociedad Portuaria nos pusimos a redactar la carta de responsabilidad con los datos acertados.

  • Señorita podemos imprimir aquí?
  • Tendrá que disculparme pero no tenemos impresora. Solo de aquí a 10 cuadras, pero ya cierran.

Otra vez a correr! Frente a mis narices iban cerrando los negocios uno por uno, hasta que tras mis ruegos me atendieron. De regreso empezó a chispear. Cuando Lucho tuvo que salir del lugar para entregar la carta, era un diluvio. Esto de hacerse los agentes aduaneros solo tiene la ventaja de ahorrarse dinero.

 

¿Fotos? Tenemos muy pocas porque ni tiempo para pensar en foto. Sólo esta cuando el día acabó y respiramos.

 

Afortunadamente, 5 minutos antes de que cierre, pudimos entrega la carta y cansadísimos de tanto correr nos fuimos a dormir. La cita final con la policía antinarcóticos sería dos días después. Esa jornada, tras esperar 6 horas nuevamente en el restaurante, porque nadie nos avisó que había cambiado de horario la revisión, y no sería a las 9 a.m. sino a las 14 p.m., despedimos a Blanquita tras un simple chequeo y fotos con los oficiales, para volver a verla en Panamá días después.

 

Revisión antinarcótica. Como en una frontera más. Lucho terminó contando nuestra historia de vida en viaje con policías sorprendidos.

 

Blanquita cruzó gracias a un video, que lo vio Naty, lo llevó al periódico, Belén lo leyó, y  CYM Ship Bróker, una empresa especializada en la intermediación de transporte, nos cruzó.

Una vez que Blanquita embarcó, le preguntamos a Belén sobre los nombres que pegaríamos en la kombi a modo de publicidad pues hasta el momento seguíamos sin conocer qué empresa era la que estaba gestionando todo. Pero lo único que nos pidió, fue colocar una palabra.

Nos envía un mensaje explicándonos cuál sería y el por qué. Y ahora entenderán por qué esta chica, imaginada por nosotros con pelo negro, de estatura media y con una voz que nos alegra el día cada vez que la escuchamos, es un ser de LUZ. Y este es el mensaje textual que ella nos envía:

– “OJALÁ” es la palabra que de ahora en adelante Blanquita llevará hasta Alaska. “Ojalá” deriva de la frase árabe “law sha´a allah, que significa “Si Dios quisiera”. Es la expresión viva de un deseo y es la palabra que me une a una de las personas más importante que pasó por mi vida(…)

Como suele pasar en este plano de la vida, las cosas cambian y el ojalá fue lentamente convirtiéndose en un recuerdo y en mi palabra de la suerte, mi amuleto… Y es por eso que quiero que viaje con ustedes… Para que los cuide, para que les de fuerza cuando parezca que no hay salida, para que se agrande con sus historias del camino, y porque no, para darle la chance al “ojalá” de vivir el amor en SU historia de amor… porque hay que ser muy valiente y amarse mucho para armar la mochila y salir al mundo de a 2… En este caso de a 3 (para que Blanquita no tire la bronca jaja).

Creo mucho en los sueños y en el concepto de que cuando vamos en busca de ellos, siempre nos encontramos en el camino con personas que nos dan la mano para seguir escalando hasta alcanzarlos… Cuando leí su nota en el diario, inmediatamente entendí que podía ser una de esas personas que los ayudara a subir un escaloncito hasta su sueño… Y agradezco que me hayan dejado ser parte con mi granito de arena de Colombia hasta Alaska!

Algún día ustedes tendrán que ser las personas que ayuden a otras a avanzar hacia sus sueños y estoy segura que ahí estarán. Desde ahora viajo con ustedes… Pegadita en Blanquita con mi palabra de la suerte. ¡Y seguramente nos veremos en la línea de llegada, en Alaska! Para tomarnos un buen vino y brindar por los sueños cumplidos, que es por lo que todos deberíamos brindar en esta vida. –

 

Belén nos ha enseñado a entender el perfecto círculo de la vida. Y sentimos la responsabilidad de llevar ese mensaje por el mundo y de ayudar a otros a cumplir sus sueños. Sea cual sea. “Ojalá” (Si Dios quisiera) será la palabra que irá pegada en Blanquita y nos recordará cada mañana nuestra misión.

 

Esperaremos con muchas ansias ese día, Belén. Ese encuentro, esa conversación, ese momento y ese buen vino que lo hará perfecto en Alaska!

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4 Comments

  • Marilyn

    Ojalá…se cumplan todos los sueños !!! Una pena no coincidimos en Cartagena…desde el balcón del hotel veía el laguito cada vez que me asomaba !!! Un beso enorme a los dos …y muchos kilómetros compartidos !!!! Éxitos y más éxitos !!!!!

    julio 9, 2018 at 1:13 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Una pena no haber coincidido pero seguro que en alguna otra parte de esta Gran América nos encontramos! Un abrazo grande Marylin! Y por muchos kilómetros más!!

      julio 15, 2018 at 6:26 pm Reply
  • Ana mendoza

    Mis niños son unos berracos los felicito por la persistencia Dios me los bendiga grandemente y me encanta su aventura no lo hago porque tengo mi hija especial pero como anelaria una aventura de estas un abracito lleno de muchas energías

    julio 9, 2018 at 7:27 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      Querida Ana! Un placer leerte y conocer una partecita de tu vida! La vida misma es una gran aventura! Apreciarla y aprender cada día es nuestro deber! Te abrazamos fuerte!

      julio 15, 2018 at 6:29 pm Reply

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