InMUJER YOGUI

¿QUIÉN HIZO MI ROPA?

Esta simple pregunta puede cambiar nuestra forma de ver el mundo de la moda y la participación que tengamos en él. Hoy todo es desechable. Ya no me gusta cómo me queda. Me parece viejo. Me cansé de usarlo aunque lo acabo de comprar. Voy corriendo a ver si hay algo nuevo. Salgo de shopping para consolarme que rendí mal. O para celebrar que me ascendieron. Tengo una fiesta y “no puedo” usar el mismo vestido que en el evento anterior. Hay una “Fast Fashion” que nos hace sentir que ya no estamos a la moda. Que no tenemos ropa cuando nuestro placard está que explota.

Un afán de tener más y más porque nunca es suficiente. Nos hacen creer que cuanto más tengamos, mas ricos seremos. Aunque en realidad más pobres somos, porque no percatamos el costo que tiene todo esto. ¿Se han preguntado si a todos / todas nos pasa? ¿O solo a mí? Y digo todos o todas porque los hombres no quedan excluidos de esta tendencia.

Fast fashion vs Slow fashion

En la kombi tenemos un estilo de vida que algunos llaman “Slow” (viajamos a 60km/hs así que bastante razón tienen), recuperando sentido y valor a las cosas (y no sólo a la ropa). Slowlife, slowfashion, slowtravel, slowcoffee. Quizá por el poco espacio que tenemos y/o por el dinero acotado e incierto que entra a nuestros bolsillos gota a gota, pero los placares que en Córdoba tenían varios estantes y mucha ropa sin usar, se transformaron en uno, extremadamente pequeño. A la hora de reflexionar nos damos cuenta que este cambio colabora con muchísimas personas. Y así, por consecuencia de vivir liviano, ayudamos a que no exploten a niños en las industrias textiles, ni a mujeres que mantienen de forma insalubre bajo un sótano. A que maten menos animales para fabricar más zapatos, y a que se genere menos basura. ¿Sabían que la industria textil es la segunda que más contamina al medio ambiente? Con esto no quiero decir que no compremos más nada, sino que nos ayude a despertar, a reflexionar, a hacer más conscientes nuestras compras, a ser consumidores responsables, a comprar lo que realmente necesitamos, a buscar calidad en vez de cantidad y a extender la vida útil de las cosas que ya tenemos. 

En este post la idea es compartirles mi experiencia de cosas prácticas que he aprendido y experimentado por ahí, que ayudan al medio ambiente, y ni hablar del bolsillo, sin dejar de estar cancheras, arregladas y lindas! Si buscas leer algo más sobre ser mujer y viajera, te recomiendo que leas Ser MUJER dentro de una Kombi

Intercambiar ropa con amigas / hermanas /viajeras

En Ecuador, una viajera española se cansó de usar siempre la misma ropa que tenía en su pequeña mochila. Puso una mesa afuera del camping y un cartel que decía “Intercambio mi ropa”. Siguió de viaje renovada, con pantalones y remeras “nuevas”. Llegué tarde a la feria, pero me pareció una excelente idea para vaciar la mochila, ver qué uso y qué no – porque hasta estando de viaje usamos siempre los mismos conjuntos -. Como leíste, a las viajeras también nos gusta vernos bien. Sólo hay que acudir a la creatividad.

Pero no sólo estando de viajes podemos implementar este hábito. En la primaria y secundaria lo hacía con hermanas (aunque más que intercambiar la ropa, era pasarla de una a otra). En la Universidad lo hacía con amigas, cuando la ropa quedaba chica o no gustaba o nos habíamos cansado de usarla.

Sin importar si lo acabo de comprar o lo intercambié con alguien, el sentimiento es el mismo. Me veo bien frente al espejo y salgo a la calle con algo que para mí y mi placard es “nuevo”.

Ir a ferias de segunda mano

Les cuento una anécdota para que vean cuánta vida útil puede tener una sola prenda! Una amiga me llevó a comprar un pantalón, que según ella, sólo a mí me andaba. Lo pagué tan barato que no podía creerlo. Fue mi pantalón preferido sobre cualquier otro que había comprado carísimo. Era una pantalón largo, con arabescos y una tela rugosa como de cortina. Tenía estilo y onda. Creo que era de los años 70. Vendí ese pantalón en una feria que hice antes de salir a viajar. Aunque seguía intacto, me había cansado de tanto usarlo y no me veía con ese grueso pantalón en el caribe. 

La ropa de las ferias, suele estar en excelente estado y a un precio súper accesible. No siempre será ropa de hace 30 años atrás. Si tienes suerte, tal vez encuentres un jean que estuvo en vidriera semanas atrás. Es cuestión de buscar un poquito.

Muchos tienen prejuicios acerca de esta ropa porque no saben de dónde viene o quién la usó, pero lo cierto es que la compras, la lavas y listo. Estas ferias se están instalando y la ropa puede ser de una amiga, o amiga de una amiga, así que anímense! Las he visto por varios países y siempre son prendas más creativas y únicas que la de un negocio convencional.

Yo misma hice una feria antes de salir, porque sabía que eran cosas que no volvería a usar en años. Y no sólo de ropa. En la feria también vendí lámparas, set de gimnasia, computadora e intercambié ropa que no iba a necesitar (sweater por ejemplo), por otra que necesitaría mucho en el viaje (como una bikini).

Remodelar nuestra propia ropa

Me parece algo muy divertido crear tu propia ropa. Con la tela del vestido que tanto te gusta pero ya no te anda, puedes hacer un top. Con el jean que te quedó corto, fabricar un short. Y con lo que te quedó de esa tela, hacer colitas y vinchas. Estos ejemplos se me vinieron a la cabeza por mi experiencia. Fui yo quien cortó jeans, fabricó colitas y top, tiñó camisas viejas con lavandina y retocó vestidos para usar como remera. Hace poco tiempo se casó mi hermano. Me acordé del vestido de los 15 años de mi hermana, pero ella siempre fue más alta (aún con 15 lo era), así que lo acorté, lo achiqué y me quedó perfecto! El vestido tiene 17 años.

Les cuento que tengo prendas de mis 14 años (generalmente calzas y ropa de gimnasia, que son de una tela duradera). Algunas cosas me quedan mas ajustaditas, otras más cortas, pero las voy remodelando y jugando. Me fascina!!

Cuanto más explores tu creatividad más podrás remodelar tu placard. Puedes sacar ideas de Pinterest y usar canales de Youtoube para aprender a hacerlo tú misma. O pedirle ayuda a tu mamá, tía o a alguien que sepa coser, y de paso aprendes a su lado. 

Revolver el placard de mamá, tías y abuelas

Revolvía cajones con olor a humedad cuando era pequeña y me gustaba disfrazar, pero se hizo una obsesión cuando estaba en la Universidad. Siempre me gustó la ropa, probar, experimentar, cambiar pero el bajo presupuesto estudiantil en una familia numerosa no me permitía comprar todo lo que quería. Muchas prendas que estaban en vidriera me recordaban a las que había visto en cajas guardadas desde hacía años en mi casa porque a mi mamá le daba lástima tirarlas. Eran de mi abuela. Las lavé, las perfumé y me las puse. Mis amigas me decían “qué lindo esto o aquello”. Al principio me daba mucha vergüenza decir de dónde lo había sacado. Hoy llevo con mucho placer calzas floreadas de mi mamá, traje de baño enterizo de un tía (porque volvieron a estar de moda!) y camisas de mi abuela de hace 50 años. La ropa ahora viaja y tiene vida!!

Preguntarnos de dónde viene

Conocí en Costa Rica a “Bam bamboo”, una marca que fabrica ropa con fibras de bambú, de coco y de banana, más biodegradable que el sintético usado en muchas prendas. Imagino que hay muchas tiendas amigables con el medioambiente, que se preocupan con cuidar el planeta. No me patrocina ninguna marca por estar escribiendo esto. Me la crucé de casualidad y seguramente hay otras por el mundo. Preguntar e informarse es algo que todos podemos hacer. Suelen ser cosas un poco más caras y todos cuidamos el bolsillo. Pero al comprar lo que necesito de forma consciente, ayudando a productos y productores nacionales, al fin de cuentas se gasta menos.

Un modo de comprar de manera responsable, es hacernos cargo, informarnos y ser personas activas desde nuestro lugar. Recomiendo un documental: “The true Cost”. Para entender de que somos responsables del impacto en el medio ambiente, y en la vida de millones de trabajadores.

 

Me encantaría una revolución de valores y de lo humano, más que del sistema, haciéndonos preguntas sencillas. De dónde viene la ropa? Bajo qué condiciones? Cuánto le cuesta a la madre naturaleza crear esto que usaré tan sólo por un corto período de tiempo?

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2 Comments

  • Amelia Barotto

    Q lindo Belén ver q mi ropa o la de mi mamá viaja!!!! Esrealmente un regalo de la vida ya q a mi me encanta a ella le encantaba.siempre fuimos de tener la ropa necesaria….sólo esa …asiq sabes
    Q comparto tu posición .No por tener tanta conciencia ecológica o humanitaria (no era tan común hace unos años) sino porq siempre pensamos q lo esencial es invisible a los ojos.Nunca tuvimos en cuenta cuantas veces usábamos una prenda y mucho menos si la repetiamos para una fiesta. …jajaja…Cuándo venís para llevar alguna otra ropa mía de viaje?? Ojalá q pronto

    noviembre 29, 2018 at 3:24 pm Reply
    • Viajá y Reíte

      “Lo escencial es invisible a los ojos”… Comparto…

      diciembre 10, 2018 at 10:14 pm Reply

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