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LOS SIN BOLSA

Este post fue inspirado por nuestros amigos de “Treintaidos”, a quienes en el barrio les dicen “Los Sin Bolsa”. Judith y Esteban, de la ciudad de Cartago, Costa Rica, llegaron a nuestra kombi a tomar unos mates y compartir experiencias de vida. Trajeron tortillas de queso, bizcochos y tamal asado de maíz, en recipiente de vidrio y bolsas de tela. – “Cuando invitamos a alguien a nuestra casa, cada uno debe llevarse su basura. Lo que traen se lo llevan, una forma de ver cuánta basura generamos”. “Cuando la ven, toman consciencia”. –  Así empezó este encuentro dentro de 8 metros cuadrados entre mates y reflexiones.

Ellos nos motivaron a correr la voz y compartir esto que no debería ser solo una tendencia, sino un hábito. Porque es terrible que algo que usamos tan poco tiempo (se estima que una bolsa se emplea sólo 12 minutos), dure tanto dando vueltas por ahí. Dónde van todas esas bolsas? Que las tiremos a la basura y no la veamos más, no soluciona el problema. En algún lugar del mundo y a alguien deben afectar terriblemente. No hay otro lugar donde llevarla. La bolsa viaja. Queda en la tierra. Y puede afectar a tu hermano que está viviendo en otro país, al animal que toma agua contaminada, a la planta que no puede respirar aire puro o a la tortuga que se confunde la bolsa con una medusa, su comida, y muere. Por eso, siempre que podamos, debemos ayudar. Y aunque no parezca, puedes hacer la diferencia con una bolsa.

En Panamá nos pasaba algo extraño. Cuando en el súper decíamos “no queremos bolsa, gracias”, el chico se enojaba. Pensamos que no nos había entendido, pero nos pasó varias veces. Supusimos que tenía algún trato con la fábrica de bolsas, que cuantas más daba, más ganaba. Pero no. Especulamos que era por la moneda que deberíamos darle. Pero tampoco, porque nadie le daba, era un puesto de trabajo del supermercado, por lo que cobraba un salario. Así que sospechamos que era enojo ante lo desconocido. Falta de información sobre el daño que causan las bolsas en el planeta. Observamos que nadie se la rechazaba. Panamá fue uno de los países que más plásticos de un solo uso (esos descartables de cumpleaños) y bolsas llegaron a ofrecernos (hasta ahora). Nos alarmó y comenzó nuestra búsqueda intensa de qué podríamos hacer.

Nos pusimos a pensar dónde nos dan bolsas, además del supermercado, y una posible solución. Se ha puesto de moda hacer las compras con la bolsa de tela, pero la realidad es que también nos la enchufan en otros lugares, sin que nos demos cuenta. Les compartimos nuestra experiencia y algunas ideas.

 

APRENDER A DECIR QUE “NO”

No aceptarlas y animarnos a decir que no, fue un paso. Si nadie aceptara las bolsas, los supermercados deberían encargarse de deshacerse de ellas y sería su responsabilidad. Salir con la bolsa fue un hábito que tuvimos que aprender. Las primeras veces nos la olvidábamos siempre. Volvíamos del mercado con todo suelto en la mano. Parecíamos un pulpo. Pero no podíamos quejarnos ni mucho menos pedir una bolsa. Si tanto defendíamos esta causa, debíamos dar el ejemplo (aunque sea a nuestra consciencia). Hasta que se fue haciendo costumbre y dejamos las bolsas de tela bien a mano para cuando salimos no tener que andar buscándolas.

Los invitamos a no recibir bolsas sin antes pensar si es realmente necesario. A veces nos daban una bolsa por un solo producto que podríamos llevar en la mano o en la mochila. Pensar que nos serviría para colocar la basura no nos convencía, porque teníamos invasión de ellas dentro de la kombi, las bolsas guardadas una dentro de la otra, bien dobladitas, pero la pila nunca bajaba. Tal vez estoy exagerando, pero las dimensiones de la kombi hace que veamos todo triplicado. Un orgullo para nosotros fue darnos cuenta que desde hace más de 2 meses, no hemos vuelto a recibir bolsa!!

SUPERMERCADO

Ir al súper con la bolsa, es un hábito de muchos y un avance enorme. En realidad, ahora que lo pienso, nuestros abuelos ya iban al súper con su bolsa, es decir, que en algún momento retrocedimos y ahora volvimos al camino correcto.

Al boicotear la bolsa de plástico, las grandes cadenas de supermercados encontraron otros negocios: vender bolsas de tela “supuestamente ecológicas” y cobrarte la bolsa de plástico. Pero la idea no es seguir comprando bolsas para estar chic cuando vamos al mercado. Puedes pedir cajas, agarrar la bolsa vieja de tu abuela o fabricar una reciclando telas.

FRUTA/VERDURA

A pesar de llevar nuestra bolsa de tela al super, si queríamos comprar alguna fruta, verdura o huevos que venden sueltos y suelen ser más barato, nos la daban en bolsas transparentes sin orejas. Empezamos diciendo que no queríamos, pues teníamos la nuestra, pero nos decían que debían pesarla y ponerle el código. En algunos lugares nos permiten ponerla toda junta y pegarle los códigos en la misma bolsa, aunque en los grandes supermercados aún nos miran como bichos raros. En los más pequeños no tanto, porque hasta para ellos es un ahorro de dienero.

COSAS A GRANEL

Comprar arroz, avena, fideos y cereales en general, a granel suele ser más barato. El tema es que usan una bolsa diferente por más que compres 100 gr. o 3 kg. Pero no se puede mezclar todo junto en la misma bolsa como haríamos con la fruta o verdura (te comerías unos fideos con zucaritas). Ir con tus propios recipientes re-utilizables es una idea estupenda. Entiendo que si vas a comprar muchos productos sueltos no tendrás ganas de salir con todo el set de tupper, pero si vas a comprar solo avena por ejemplo, es un buen comienzo. Pídele a quien te atienda que pese tu frasco, coloque el contenido y listo! Una bolsa menos!

PAN

Pensábamos que ya éramos expertos en vivir sin bolsas, pero descubrimos que todos los días nos daban, sin ser conscientes, una bolsa con la tira de pan. Una bolsa incómoda para poner basura, porque es sin manija, larga y angosta. La basura se caía, chorreábamos todo afuera y nunca le embocábamos a la pequeña abertura. Le propongo a Lucho que pidamos el pan suelto. Pero se secaba por estar al aire libre y comíamos el pan más duro que una piedra. Aparecieron estos amigos de Treintaidos y nos regalaron una bolsa de tela especialmente para el pan. Pareciera que somos músicos con la flauta debajo del brazo, pero lo cierto es que conseguimos reducir la cantidad de bolsas que usamos.

BOLSAS PARA ENVOLTORIOS

En la kombi, usábamos bolsas para entregar los productos, por ejemplo, para las postales (nos gusta una presentación cuidada de las cosas). Ahora reciclamos hojas de diarios viejos para dar los paquetes, sean postales, stickers, agendas o cuando alguien nos pide envolver alguna cosa.

BOLSAS ZIPLOC

Es una bolsa en fin. Se pusieron de moda y el cierre es súper práctico, no podemos negarlo. En lugares de mucha humedad te ayuda a conservar los alimentos bien secos. Nunca compramos una, pero nos han dado estas bolsas y lo que hacemos es reutilizarlas, lavándolas.

ACHICAR LA BOLSA DE BASURA

No tenemos tacho de basura. Usamos bolsas pequeñas, lo cual nos permite mantener la higiene y aprovechar dicha bolsa al máximo. No nos permitimos desechar otra bolsa dentro de ésta, porque la usaremos la próxima vez para tirar basura. Usar bolsas pequeñas ayuda a reducir el tamaño de la basura que generamos. Muchas veces dormimos en la calle o estaciones de servicio y siempre hay algún tacho por ahí cerca, así que la basura que generemos, la depositamos directamente allí, sin necesidad de usar bolsa. A veces tenemos que caminar, pero es un buen ejercicio!

 

¿COMPRO MI BOLSA DE TELA?

No necesariamente. El negocio que se generó tras esta nueva “moda” es contradictorio. Muchas de las bolsas que venden los mismos supermercados contienen plástico difícil de reciclar. Si ya la compraron porque no sabían esto o alguien se las regaló, no se preocupen. La idea es aprovecharla y extender su vida. Si necesitan una, lo ideal es reciclar alguna tela vieja que tengan en casa (lo ideal son telas biodegradable, sin tanto sintético).

 

Quisimos compartir lo que vemos en la ruta, en la playa, en la montaña. Vemos bolsas, plástico y basura que podríamos ayudar a reducir. Y creemos que la falta de información puede afectar las decisiones que tomemos. Cuando tenemos esta información ya no podemos mirar a un costado o tirar las bolsas al patio del vecino. Porque todos tenemos el mismo patio y es la misma tierra, los mismos océanos y nos alimentamos de él. Entendamos que a todos nos afecta. Todos somos parte y tenemos responsabilidad. Es nuestra casa. Y que la basura no esté bajo tu techo, no significa que deje de existir. En algún lado sigue existiendo.

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