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InDIARIO DE VIAJE, MÉXICO

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS Y ALREDEDORES

Entramos a México por Belice, y tras estar 6 meses en el caribe, ya queríamos ver otras cosas y sacarnos las capas de sudor. Cambiar de clima, ponernos zapatillas y guardar las ojotas, aunque sea por unos días. Estamos en Julio, verano en el hemisferio norte, y todo México es bien caliente. Pero en la parte central, la temperatura baja unos grados. Así que decidimos irnos a Chiapas, un estado de altura donde está la famosa ciudad de San Cristóbal de las casas.

Pasamos por Mérida (donde la sensación térmica de un día fue de 56°), Campeche, Ciudad del Carmen y por rutas que tenían de banquina playas vírgenes con aguas caribeñas, y llegamos a Villahermosa. 2 rutas nos marcaba el GPS para llegar a San Cristóbal, una corta y otra larga con cuota (peaje). Paramos en una gasolinera y preguntamos a varias personas el estado de las rutas, entre ellas policías, taxistas, camioneros. Todos coincidían en tomar la ruta corta. Grave error. Llegamos a un Pueblo Mágico, Tagucigalpa (hermoso, por cierto), y de ahí en adelante era pura terracería (camino de piedra). Decidimos pegar la vuelta y tomar la ruta larga. Al final, alargamos un montón.

San Cristóbal de las casas, por encontrarse a casi 2000 m.s.n.m.  alivió los bochornos y pudimos disfrutar de la vida en la naturaleza a sus alrededores. Después de recorrerla, Lucho dibujar unos carteles para un bar, nos fuimos a des-conectar en el medio de la naturaleza, a pocos kilómetros de la ciudad.

City Tour por la ciudad…

Las ciudades para mí se caminan, con tiempo para saborearla y mirarla de arriba abajo. Llevamos el mate bajo el brazo y compramos los dulces típicos de la región para acompañarlo. Gaznate el más rico, un cañoncito frito de masa hojaldrada relleno de merengue. Le siguieron empanadas dulces de manjar (en otros lados es lo mismo que el dulce de leche, pero aquí parecía crema pastelera), escone con queso y con crema. Todo bien frito! Así que, si había algún dulce no tan rico, quedaba exquisito después de pasar por esa grasita realza sabores.

Dulces típicos de San Cristóbal: Gaznate. De verlo se me hace agua la boca!

Seguimos para el Mercado José Castillo, que nos recordó a Bolivia y Perú. En vez de variedades de maíz, aquí había variedades de frijoles: negros, violetas, rosas, rojos, amarillos. Los pollos descogotados estaban expuestos enteritos arriba del mostrador. Uno al lado del otro. Y el regateo se escuchaba en cada pasillo, como en cualquier mercado. Tiran una bomba y ante nuestro espanto el precio comienza a desinflarse.

Un sinfin de textiles y bordados coloridos en la Plaza de la Paz, frente a la catedral, en San Cristóbal de las casas.

Lucho se pidió 6 tacos para no quedarse corto: de longaniza, chorizo, pibil, pollo, y yo un elote (choclo con queso panela alrededor). Él se está animando al picante. Les puso tanta salsa, roja y verde con chile, que lograron destaparle todos los poros. Conclusión: se le caían los mocos y estaba brilloso de sudor.

Museo de la Medicina Maya en San Cristóbal…

No soy de visitar muchos museos. Me aburro si no son interactivos y nunca recuerdo nada de lo que leí. Pero éste era diferente, porque más que un museo, era una muestra de la medicina que siguen usando en el mundo maya.

Me pusieron un video sobre el parto con parteras, especialidad de esta medicina ancestral, que se practica desde hace años. Contaba que las mujeres paren de pie, hincadas, o agarradas del cuello del marido. Si el parto se demora, la partera le da a la embarazada un té de hiervas, un huevo crudo y le pasa un hacha arriba de su vientre. Bien distinto a cómo se procede con una mujer en un hospital.

A la futura mamá, se le coloca una cincha arriba de la barriga, para ayudar a expulsar el bebé, a quien la partera agarra por atrás. Ésta, revisa que la placenta esté entera y la entierra en la casa de la familia, en un hoyo hecho por el marido.

Luego limpia al bebé con agua tibia y un huevo, para evitar el mal de ojos cuando los parientes vengan a conocerlo, besuquearlo y hacerlo desfilar de mano en mano. Si no se pasa el huevo, “el alma se escapa”, según ellos, y el niño tiene malos sueños, se enferma o llora toda la noche.

También limpian a la embarazada, pasándole un gallo vivo por arriba de su cuerpo, y se le da una infusión de planta medicinal para limpiar el útero, fortalecer la matriz y evitar hemorragia.

Seguí el recorrido por el museo y aprendí que con el pis de zorro tratan el reuma, con los dientes de la araña negra, la inflamación de testículos y con la obsidiana (un mineral) el asma. Que usan velas para todas las curaciones porque recuperan el espíritu del enfermo, y que el número y tamaño depende de la enfermedad.

Parques ecoturísticos cerca de San Cristóbal…

“El Arcotete”

Después de varios días en la ciudad, nos fuimos a acampar. Llegamos al Arcotete, tras pasar una noche en un terreno baldío al lado de la ruta, algo que nos aconsejaron no hacer, pero el motor de la kombi calentó y no llegamos a destino. Las tierras de Chiapas son de indígenas y tienen reglas propias. Ponen sus límites y sanciones. Debes conocerlas, respetarlas y cumplir. El gobierno no se mete y la policía menos. Nos advirtieron no parar en cualquier lugar y dormir, porque puede ser un terreno sagrado para ellos y consideran un delito que estés ahí. Así que, en el medio de un paraíso natural, dormimos de a ratos y tuve pesadillas de gente con hachas atacándonos.

Las pesadillas no se hicieron realidad, fue una noche tranquila y al otro día llegamos al Arcotete. La entrada sale $10 mxn por persona (usd 0,50) y si quieres acampar $25 mxn (también cada uno). Además si quieres entrar a la gruta o tirarte de la tirolesa, el precio es aparte.

Dentro del parque ecoturístico viven ellos, y se los ve en sus actividades cotidianas.

Hay grutas, ríos, senderos, tirolesas y te puedes pasar el día practicando actividades de montaña. Nosotros aprovechamos los parques para hacer fuego, cocinar comidas calóricas, hacer caminatas y dormir tapados hasta las orejas.

Vimos la gruta del lado de afuera. Con mate y palomitas de maíz. Recuerden llevar provisiones si quieren pasar varios días!

Pudimos estacionar la kombi al lado de un asador y nos pusimos manos a la obra. El menú planeado era papas rellenas al disco. Los vecinos, una familia local haciendo pic – nic, miraban raro la forma de cocinar adentro de esa olla negra con patas, y no tardaron en traer platos de comida. Llovieron tortillas de maíz con salsa de tomate y camarón, tacos de pollo, res y puerco.

Al día siguiente sucedió lo mismo. Nos preparamos para cocinar empanadas, pero los nuevos vecinos nos trajeron 2 platos de arroz, aguacate y carne. Guardamos nuestro menú para el día siguiente y nos quedamos pensando: o aquí la gente es muuuuy amable o tenemos pinta de no cocinar mucho. Las 2 son correctas.

“Las Grutas del Mamut”

En este parque, que también sale $10 mxn la entrada, no hay tanta gente como el anterior. Aquí sí elegimos entrar a la gruta así que pagamos $10 mxn más. La cueva es gigante, fresca y oscura, solo iluminada por unos focos en algunos recovecos.

Los asadores quedan del otro lado de un puente, donde no podíamos cruzar con la kombi, pero hay un playón inmenso donde puedes elegir el lugar que más te guste y hacer fuego. Eso era todo lo que queríamos! Y el tema del fuego, para nosotros es especial. Algo así como un ritual. Juntar leña, prender el fuego, avivarlo y mantenerlo nos puede llevar el día entero. Aprovechamos el sol del mediodía para darnos un baño, porque a la noche la temperatura baja en picada y es casi imposible.

Y nos dispusimos a cocinar el menú que el día anterior habíamos guardado. Esta vez no había vecinos alrededor y salieron empanadas caseritas.

Salen empanadas de carne, de queso y de papa!
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