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DE MOCHILEROS POR BOCAS DEL TORO

Bocas del Toro, Panamá

Para los amantes del viaje en la Kombi puede que este post no sea de su interés, ¿o sí? La cuestión fue la siguiente: cruzamos a las Islas de Bocas del Toro sin Blanquita porque nos salía U$S 50 y preferimos buscar un lugar para hacer un intercambio (de algo que no guste), y así salvar los gastos del alojamiento.

Estábamos pasando unos días en la casa de un amigo que eligió Panamá para vivir, y enviamos varios mensajes a hoteles y hostels ofreciendo hacer un mural o pintar o trabajar con las redes, a cambio de estadía. En realidad, es la forma que conseguimos hacer muchos canjes: mandar 20 mensajes (por gmail, Instagram, Facebook previo análisis de qué usan más) y esperar que alguno nos responda. Lleva tiempo y energía por eso lo hacemos para algo puntual.

Lucho trabajando en el Hotel, en el diseño del mural.

Enseguida nos respondió el dueño de un Hotel, “Olas de la Madrugada”, aceptando la propuesta y diciéndonos que el hospedaje venía con desayuno incluido, así que ya nos salvaríamos de pagar dos cosas, en realidad de tres: una cama, una comida y el cruce de la Kombi. El dueño era oriundo de Israel y nos daba a elegir 3 tipos de desayunos bien distintos; uno era típico de las tierras árabes, pero no he podido con él, y menos por la mañana.

Se llama “Shakshuka”, unos huevos cocinados en una salsa de tomate, ideal para mojar el pan y limpiar el plato completo. Según el israelita, lo preparaban sin nada de picante en comparación con su lugar nativo, pero Lucho terminaba todo rojo, sin remera y con la gota gorda de transpiración corriendo por su frente.

Lo bueno de hacer intercambios es que generalmente también tenés alguna comida incluida, y a la vez si estás en un hostel, las comidas comunitarias son baratas y variadas (de lo contrario con el mismo dinero comemos todos los días pan con huevo).

Ah! Y, además, el intercambio incluía uno de los tour que ofrecen en la isla: visitar “Cayo Zapatilla”. Dicho tour sale entre U$S 20 – 25 por personas, así que el bolsillo se salvó de algo más.

Dejamos la Kombi donde vivía este amigo, fuimos hasta David y nos tomamos un bus a Almirante para cruzar en ferry a la Isla Colón, la más habitada y turística de Bocas del Toro (los horarios para cruzar son de 10 a.m. hasta 15 p.m.)

Foto desde la lancha que tomamos en Almirante a la Isla Colón, Bocas del Toro.

Estuvimos 20 días allí, porque el lugar donde pintamos era un tanque de agua que se había rajado y tuvieron que arreglarlo. Para nosotros que viajamos sin apuro, estuvo perfecto.

RECOMENDACIÓN: llevarse provisiones porque como en toda isla, es caro comprar suministros. Hay supermercados chinos, pero los precios son más altos comparando los mismos productos y los mismos mercados pero en otro lado del país. Nosotros terminamos comiendo casi todos los días pan con unas láminas de queso, sin sabor a queso, que se terminaba pegando todo en el paladar, pero claro, por U$S 1 te daban 10. Así que la estrategia para gastar poco fue: hacer un buen desayuno, y después light todo el día.

PARA LOS OVERLANDERS: no hay muchos lugares para parquearse y acampar varias noches sin que te echen. Algunos se ubicaban en la plaza del pueblo y aprovechaban a vender algo (si tenían suerte y los vecinos no le mandaban la policía) y otros iban directamente a “Playa Las Estrellas” donde hay un camping, Cabañas Estefany, que por U$S 5 la noche permitían estacionarse, usar ducha, baño, WIF, electricidad.

Te cuento para que no te desilusiones que en la isla Colón, lugar donde llega el ferry y se encuentran los hoteles y los restaurantes, no hay playas. A mi al menos me pasó eso: me imaginaba todos los días caminar una cuadra y tener la arena blanca y el mar azul enfrente. Pero la realidad fue otra y tuve que acostumbrarme hacer varios kilómetros si quería tirarme a leer sobre la arena.

La isla pareciera suspendida sobre el agua, las casas son flotantes, como las de las películas que se sostienen de cuatro patas de maderas, y generalmente los hoteles/hostel tienen un muelle para ver atardeceres, practicar yoga y estar más cerca del agua. El poblado es relajado y la mayoría se mueve a pie o en bicicleta.

¿Qué hicimos en Bocas del Toro?

Playa Bluff

La playa más cerca del poblado es Bluff, a 5 kilómetros. En el Hotel había una bicicleta que podíamos usar, así que aprovechamos. Pobre Lucho que me llevó (hay bastantes subidas y bajadas), creo que por eso las próximas veces terminé yendo sola. La verdad es que bicicletear por la isla es hermoso, ya con ver las diferentes playas, las palmeras y los cocos, vale la pena alquilar una.

Foto panorámica de un playa que generalmente está vacía porque no es muy conocida.

Playa Estrella

Para llegar a esta isla no nos hicimos tanto los ratas y alquilamos una por U$S 6 el día completo porque son 12 kilómetros. Quédense tranquilos que hay barcos que te llevan y te traen, un poco más caros, pero esta vez no fue por querer ahorrar que elegimos las bicicletas, sino porque queríamos ir a nuestro ritmo y conocer bien la isla. De hecho, pasamos por un museo súper interesante del plástico y un señor nos bajó varios cocos que, yendo por dentro del océano, en una lancha, nos lo hubiésemos perdido.

Yendo a Playa Estrella en bicicleta nos topamos con el Castillo Inspiración, el único castillo de botellas de plástico del mundo que te alerta sobre el peligro del PET en los océanos.

Esta playa, junto con la Isa Carenero, son las más populares. Te recomiendo ir día de semana si no querés escuchar la música en un volumen insoportable, en una reunión de amigos con pura cerveza y snack.

Tal como su nombre lo indica, la playa está llena de estrellas! Un paraíso de postal, lástima la gente que, por querer tener la mejor foto, las saca del agua, ignorando que mueren poco a poco por este acto de negligencia. ERROR!! Se mira y no se toca por favor!

Tras 12 kilómetros llegamos a Playa Estrella. Pido un favor: no saquen del agua a las estrellas! Es su hábitat natural, y si querés mostrar que estuviste con unas, existe el Photoshop!

Isla Carenero

En el mismo pueblo están los ferrys que por US$ 1,5 y en 10 minutos te cruzan (sólo personas). Recuerden lo que les conté anteriormente, que es una playa muy popular y si buscás tranquilidad está complicado, aunque si tienes algo para vender (como pulseritas) es una buena opción patear la playa.

La Isla Carenero se ve desde la Isla Colón y me animo a decir que algún buen nadador puede cruzarla (nadando ¿no?). Preferimos los botes para asegurarnos llegar…

Tour hacia los “Cayos Zapatillas”

Cuando nos preguntan cuál fue la mejor playa de todo el viaje, respondemos al unísono que ésta. Al llegar vimos literalmente una isla sin absolutamente nada alrededor, como si fuera una prominencia que surge desde el medio del océano, de esas que salen en las revistas y películas (nos recordó mucho a la serie Lost). No había ni un bar, ni una casa, ni construcción alguna. Darle la vuelta caminando, fue sentirnos en el medio de un paraíso escondido, y ni hablar entrar a esa agua caribeña calentita; caminás mar adentro varios metros y aún el agua te llega a la cintura.

El tour primero te lleva a ver delfines, que juegan con las olas de la lancha, luego a “Hollywood”, donde hay tantas estrellas de mar como las puedas imaginar, a hacer snorkel y ver más peces coloridos que en la película de Nemo, y como frutilla del postre el tour termina en los “Cayos Zapatillas”. Me sentí durante todo el tour en un paraíso virgen. Hacen una parada a almorzar en un rastarutante, pero tienes la opción de llevarse la comida. Adivinen cuál fue la nuestra?? Una lata de atún y pan con queso del que se te pega en el paladar!

Lo recomiendo totalmente, porque de otra forma es imposible llegar a esos lugares perdidos.

Me desilusiona un poco ver fotos después de conocer los lugares. Algunas son más bonitas que el lugar mismo, pero la mayoría no consiguen ni ahí mostrar lo que vimos.
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