Sobre Nosotros

LO QUE DECIMOS DE NOSOTROS

Esta es una versión más larga para quienes quieran conocernos un poco más.

 

Mi nombre es María Belén, nací en Adelia María, un pueblo del sur Cordobés. Desde 2016 viajo para ver si es posible encontrar mi oficio por el mundo y vivir viajando. Estudié 2 carreras, las cuales ejercí poco, o al menos de la manera convencional. Profesora de Educación Física y Administradora Hotelera. 

Mi única prioridad durante los años de la Universidad, era terminar en diciembre sin exámenes para rendir, y poder dedicar los meses enteros de vacaciones a viajar. Pero no tenía plata. Así que buscaba un trabajo en cualquier parte del mundo, agarraba mi mochila y partía con la promesa a mis padres que volvería a terminar la Universidad. Y así viajé sola por México, Estados Unidos, Cuba, Bahamas. 

En 2015 Lucho me invitó a mudarnos a San Pablo, Brasil. Su objetivo siempre fue más claro que el mío, quería un posgrado de diseño de carros. Yo no tenía ni idea qué haría allí. Pero no tenía nada que perder. Tras un año de vivir en la maetrópolis, Lucho me invitó a viajar en una kombi. Yo no tenía ni idea de lo que era una kombi. Pero la palabra “Viajar” estaba y eso era todo para mí. Aún sigo buscando mi oficio (¿será escribiendo?), mi lugar y mi me pregunto si será posible vivir en movimiento toda una vida.

Mi nombre es Luis. O como me gusta que me llamen, Lucho. De Adelia María, el mismo pueblito del sur Cordobés que la flaca. Diseñador Industrial de profesión, amante de los carros antiguos y de dibujar.

El viajar ha estado muy poco presente en mi vida. De hecho viví en el campo hasta los 18 años y disfrutaba de estar más en mi casa que afuera. Pero siempre me interesó saber qué había en el mundo, y me pasaba horas viendo videos de gente que me lo mostraba. Hasta que me animé a viajar y ver a través de mis propios ojos cómo vivía la gente en otros lugares.

La necesidad del viaje en la kombi me abrió puertas impensadas en el Arte y me hizo conocer el Graffiti de forma profesional. Hoy, gracias al viaje, puedo unir mi pasión, mi profesión, mi vocación, y vivir de ello en movimiento ¿Lo que más me gusta de vivir viajando? Que puedo tener un jardín inspirador diferente cada día.

Ella es Blanquita. Nació en 1996 en Brasil y nos encontramos el 14 de enero de 2016. Ese mismo día comenzamos a convertirla en nuestra casa. Su nombre nació en el instante que nos conocimos porque era blanca, muy blanca.

La remodelamos nosotros mismos, solos (porque vivíamos en San Pablo y ni mamá ni papá ni hermanos ni amigos estaba allí para ayudarnos) y con muy bajo presupuesto (si quieres leer más te recomendamos  “Guía para armar el interior de tu kombi” )

Somos del mismo pueblo, un pueblo casi que no aparece en los mapas, nos conocemos desde los 12 años, compartimos banco en la secundaria, cumpleaños con torta y globos, asados con amigos y recitales con vino. Fuimos amigos, mejores amigos, novios y ahora seríamos cónyugues no? Mejor digamos compañeros de vida, desde hace 6 años. Pero somos el agua y el aceite. Dos opuestos complementarios dicen por ahí:

*Él puede pasar horas sentado en un mismo lugar mirando un punto fijo pensando en algún diseño. Yo soy movimiento en estado puro, y mi curiosidad me ha llevado a lugares insólitos. Todo lo nuevo y raro me llama la atención. Lo pruebo todo: eventos, talleres, clases, comidas. A veces me va bien y a veces no, pero sé que vuelvo a casa y ahí estará él. Necesitamos estabilidad y movimiento. 

*Él es introvertido, prefiere escuchar antes que hablar y tiene cara de “Paz”. A mi me encanta conversar, no me da vergüenza casi nada y tengo cara de “Sonrisa”, como me dice él. 

*Él prefiere estar en casa (que en este momento sería la kombi) y en la naturaleza. Yo tengo una relación amor-odio con la tranquilidad y el estar en movimiento. Amo la naturaleza, el mar y los bosques, pero también las actividades urbanas, los centros culturales, las clases de yoga colectivas, el cine independiente, los teatros y cafés de la ciudad. Tuvimos que negociar y llegar a un acuerdo. Uno subió un cambio, el otro bajó tres. Pero era una transformación que ambos buscábamos y la encontramos viajando.

*Lucho dibuja, grafitea, pinta, diseña y yo escribo y leo, leo, leo. Todo lo que tenga en mi frente. Leo las puertas de los baños, leo los carteles de los bares, leo las etiquetas de productos, leo las revistas, los diarios, los libros.

*No hacemos nada de lo que todo viajero “debe” hacer. No vamos casi a los tours, no leemos guías de viaje antes de llegar a un lugar, no tenemos mapas de los países que aún no hemos visitado, no probamos todas las comidas apenas llegamos y preferimos menos lugares más tiempo.

*Él es nocturno, se queda hasta altas horas de la noche y su creatividad se despierta cuando a todos se les apaga. Yo todo lo contrario. Soy súper madrugadora y cuando llega la noche no sé ni cómo me llamo.

*Él de Aries y yo de Escorpio, un karma que deberé cargar cada vez que pronuncio mi signo como si estuviese endemoniada.

*Este blog lo escribo yo. Él dibuja. Y Blanquita es la que muchas veces pone la velocidad del viaje.

Nuestra vida no es perfecta ni extraordinaria porque vivamos viajando, pero es la que nos gusta. Tenemos las mismas preguntas y los mismos miedos que cualquier mortal solo que en movimiento. Y nos movemos lento porque además de viajar, conocer lugares y gente, necesitamos dibujar y escribir para darle sentido a lo que hacemos.

¿Qué haremos cuando lleguemos a Alaska? Ni idea. Una pregunta realmente incómoda cuando ni siquiera sabemos si llegaremos el año que viene o el otro, ni dónde dormiremos esta noche. Mejor pasito a paso.