InDIARIO DE VIAJE, MÉXICO

CIUDAD DE MÉXICO DE PASO

Palacio de Bellas Artes, México

Hay cosas que suceden cuando uno menos las espera. Estábamos yendo a la Huasteca Potosina cuando nos llega una invitación a una boda en Colombia y vimos desde ahí la posibilidad de visitar Argentina, después de un año y medio de no ver a la familia. La única condición era que teníamos que estar cerca de Ciudad de México para tomarnos un avión y tener un lugar para guardar la Kombi.

Recalculamos el viaje, analizamos opciones y fuimos para San Rafael. Un pueblo a 50 kilómetros de la capital, donde vive una familia que conocimos en un evento de VW. Nos habían invitado a su casa y quién diría que unas semanas después le dejaríamos a Blanquita por unos meses.

Un día domingo nos despedimos de la Kombi con mucha nostalgia, y de Javier, Cindy y sus hijas, quienes nos organizaron unas carnitas de cerdo fritas de despedida, invitando a varios vecinos (para mí, tlacoyo de frijoles y arroz). Nos tomamos un bus y partimos con un miedo a CDMX; y digo miedo porque los mismos mexicanos contaban la cantidad de veces que fueron asaltados arriba del bus.

Con la Kombi ya habíamos decidido no ir a la gran metrópolis por seguridad y comodidad. Además Lucho no se lleva bien con el ritmo y los latidos de las grandes ciudades así que para qué estresarlo manejando la Kombi.

Dejando a Blanquita, lo más preciado que tenemos, a una familia muy espacial que cuidaría de ella durante unos meses...

Llegamos a la terminal con dos bolsos rotozos, pero que delataban que no teníamos idea de cómo manejarnos en la gran city. “Menos mal que llegaron un domingo que la ciudad está tranquila!” nos dijo Naty, una Argentina que nos escribió por las redes invitándonos a su casa, donde pasamos 3 noches.

En el metro nos habíamos pasado unas cuantas estaciones de la que teníamos que bajarnos, pues al final no estaba tan vacío y la única Ley que aplicaba era la “Ley de la Selva”. Salía o entraba del metro quien más empujaba. Y nuestras tímidas voces pidiendo “permiso para bajarnos” ni se oían. Supimos regresar a la estación indicada para descender y conseguimos llegar (menos mal que pudimos volver con el mismo ticket).

Estuvimos en la capital de México por tres noches y dos días y armar algo para conocer en tan poco tiempo sin volvernos locos era decidir hacer menos, pero dedicarle más tiempo. Había estado hacía 8 años atrás, cuando aún era DF (ahora es CDMX) y me había quedado algo que quería conocer: Chapultepec.

Caminar por los Bosques de Chapultepec puede ser un programa de unas horas, medio día o el día entero. Es gigante!!

¿Qué hicimos en tan solo 2 días?

DÍA 1

  • ZÓCALO Y CENTRO HISTÓRICO

La buena noticia es que tuvimos la fortuna de que Naty y Yahir, nuestros anfitriones, una pareja hermosa de una salteña y un mexicano viviendo en CDMX, viven en pleno centro (menuda suerte la de encontrar a alguien en un lugar tan estratégico en una ciudad de 20 millones de habitantes).

El lunes, dispuestos a caminar todo el día, nos calzamos las zapatillas y salimos a recorrer la metrópoli con ellos. Pasamos por el Zócalo, ícono de la ciudad y una de las plazas más grandes del mundo. Como todas las plazas de Latinoamérica nuclea los edificios más importantes: la Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional, el Edificio de Gobierno, el Ayuntamiento. Info útil: el lunes casi todos los museos están cerrados.

La foto es de la Catedral, pero lo más impactante es el ramo de “Flores de Cempasúchil” naranjas que se pasean cerca de la fecha del día de muertos!

Entramos a la Catedral, vimos por unos vidrios vestigios de ruinas, escuchamos a los organilleros (músico callejero que utiliza un instrumento antiguo y toca música popular), observamos desde afuera el Templo Mayor, la Torre de la Libertad que tiene un reloj del tamaño de un piso entero y ubica a cualquier turista perdido, ingresamos al Palacio de Bellas Artes y seguimos rumbo a unos puestos callejeros para la parada obligatoria: comer tacos. Al pastor, de papa, arroz, chile relleno (todo tipo de comida es buena excusa para ponerlo en una tortilla de maíz y hacerla taco).

El edificio altísimo que termina en punta que se ve al final de la foto es la Torre de la Libertad, brújula para todo el que perdió su rumbo en CDMX!

Seguimos con Naty rumbo a la Colonia Roma. El gris del asfalto comenzaba a mezclarse con el verde de algunos árboles y la multitud dio paso a un lugar con poca gente, elegante, de andar más pausado y un estilo alternativo. Y por fin las veredas se volvieron un lugar amplio y ameno para caminar. Con un alfajor que Naty nos regaló y mate en mano, nos sentamos en una plaza del barrio más bohemio de la ciudad. Observamos las casonas antiguas y la gente pasar, aprovechando a descansar después de caminar unos 20 kilómetros sin darnos cuenta.

DÍA 2:

  • BOSQUES Y CASTILLO DE CHAPULTEPEC

Primero fuimos a Café Tacuba, famoso restaurante en el Centro Histórico de la CDMX (a pocas cuadras del zócalo), donde mataron a una Gobernador y Diego Rivera contrajo matrimonio con Guadalupe Mann. El disparo se ve en el techo al día de hoy. Varias mujeres vestidas de blanco, tal cual las enfermeras que aparecen en la película de Pearl Harbor, con batón blanco hasta la rodilla y moño del mismo color, atienden las mesas. “¿Quieren tomar algo?”, nos preguntan. El tiempo parece haberse detenido allá por lo años 40´.

Uno de los locales gastronómicos más antiguos de CDMX, que data de 1912, ubicado sobre la calle Tacuba del Centro Histórico.

De ahí al metro y del metro a pasear por los Bosques de Chapultepec, algo así como el Central Park de la ciudad. Nos sentamos a tomar unos mates y las ardillas no tardaron en llegar. Una manada que en principio resultaban divertidas y terminaron siendo aterradoras. Están acostumbradas a que la gente les de comida y las descaradas te roban sin ninguna timidez.

Las ardillas se te subían al cuello y a los brazos, o sea que tener una foto bien de cerca no resultó muy difícil que digamos.

Caminamos por la Avenida Reforma, una de las Avenidas más famosas del mundo que atraviesa toda la ciudad, uniendo el centro histórico con los Bosques de Chapultepec. Llegamos al Ángel de la Independencia y disfrutamos de una exposición de “Alebriges” coloridos, un tipo de artesanía mexicana hecha de cartón. La muestra era de animales, como los de la famosa película de Coco que representan el espíritu – guía, quienes, según la creencia mexicana, nos acompañan a transitar la etapa entre la vida y la muerte.

Exposición de Alebriges sobre la Avenida Reforma.

Y al final del recorrido entramos al Castillo de Chapultepec donde vivieron monarcas, presidentes y sus familias ( pagamos los $75, Usd 4 aproximadamente) .

  • PLAZA GARIBALDI Y TACOS EL GÜERO.

Nos encontramos con Javi, otro viajero y partimos a la Plaza Garibaldi. Centro de mariachis de la ciudad, donde se reúnen los mejores de la ciudad y se dan las guerras o duelos de estos conjuntos musicales. Un lugar ideal para echarte un tequilita y escuchar a música típica.

Terminamos la noche en la “Taquería Los Güeros”, muy famosa desde que salió en la serie de Netflix “Las crónicas del Taco”. Parada obligatoria para viajeros que aterrizan en la CDMX (por su cercanía con el aeropuerto) y quieren probar los mejores tacos al pastor de la ciudad. Sin duda tienen bien merecido el puesto en el documental (según Lucho porque para mí hubo quesadilla).

El trompo de los tacos al pastor! La variedad de taco mas popular en todo México, una influencia libanesa en la mesa latina.
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