InLO QUE DECIMOS DE NOSOTROS

LO QUE NADIE TE DICE ACERCA DE VIVIR VIAJANDO

Aclaración: el texto es bastante largo, pero vale la pena si estás pensando en dar el salto e irte a ¡vivir viajando!

“De manera sana los envidio”, “Ustedes sí que tienen suerte”, “Yo quiero vivir así” son frases que escuchamos seguido. Pienso que quizá solo ven la parte bonita de la cuestión e idealizan al viajero con vida perfecta y tienen en mente que vivir viajando es una ecuación de playa + jugos naturales + leer libros bajo el sol + cero stress. Si esto es así, dígannos ya donde firmamos contrato.

O no. Porque la realidad es que después de un tiempo te dan ganas de transformar el viaje en otra cosa. Devolver lo que recibiste o cambiar lo que no te gustó. De lo contrario la motivación para seguir en movimiento, se cae al piso y es hora de dar un giro.

Quien nos viene leyendo, sabe que decimos que vivir viajando no es lo mismo que salir de vacaciones, y que una cosa es ahorrar, y otra generar ingresos en el camino, pero para eso cada cual tiene que conocer sus talentos y pensar en qué le gustaría trabajar. Y eso lleva tiempo, primero para descubrir qué te gusta y luego entrar en acción. Antes de continuar, si querés vivir viajando, te aconsejo que te preguntes si estás dispuesto a dedicarle gran parte del viaje al “trabajo”.

Esperando junto a otros viajeros el famoso cruce de Colombia-Panamá.

No hay un solo camino para vivir viajando, hay miles, y conocemos a personas que trabajan de manera independiente o bajo contrato, algunos en movimiento vendiendo artesanías y otros se estacionan por temporada para trabajar de las cosas más variadas: soldadores de barcos, de mozos, en centros de sky, cosechando marihuana en USA o cerezas en Canadá. Y la dinámica del viaje cambia, cada uno a su ritmo y a su tiempo. Pero todos estos viajeros tienen algo en común: han encontrado una rutina de viaje-trabajo que les permite continuar.

La intención con este post es aclararte algunas cosas del vivir viajando, quizás no tan buenas, pero para que entiendas que, “es una vida posible para todos”. Y como todas las elecciones tiene sus pros y sus contras. “Vivir viajando es un trabajo al que hay que dedicarle mucho tiempo, esfuerzo y dedicación, pero que, si te gusta, deja de ser trabajo”.

Y acá me detengo en la primera cosa que nadie te dice/muestra del vivir viajando:

1) Que hay que trabajar mucho

Punto importante para lograr una vida de viaje sostenible en el tiempo: te tiene que gustar lo que elegiste como medio de sustento. Trabajamos los fines de semana vendiendo, y durante la semana produciendo lo que luego venderemos. También haciendo diseños digitales, murales, dictando talleres de cosmética natural, escribiendo, diseñando, editando contenido y viajando.

Tra-viajando en las playas de Panamá.

Por supuesto que no todo es trabajo (como en la vida sedentaria tampoco lo es). También viajamos para tener experiencias que se transformarán en un texto, en un libro, en un video. Claro está, que no habría creación de contenido si no viajáramos.

Todo esto que están leyendo son horas invisibles que tal vez nadie ve: escribir, corregir, editar y re-editar para que llegue al lector lo que deseamos comunicar. Además, preparar las fotos, editarlas y subirlas al formato correcto.

De mochileros en Bocas del Toro
Diseñando un mural que intercambiamos en el Hotel “Olas de Madrugada” en Bocas del Toro, donde fuimos sin la Kombi.

Y no somos diseñadores web así que son horas sillas para aprender el back de una web gracias a tutoriales de Youtube. Ahora sabemos trabajar un poco con SEO, con plugings, con widget, con Marketing, y aprendimos a conocer el manejo de las redes sociales (en realidad seguimos aprendiendo). Comenzamos a los tropiezos y a prueba y error, muchas veces quisimos desistir, pero después de 2/3 años las cosas empezaron a funcionar mejor.

¡Ah!, y nadie nos paga por todo esto (crear contenido en la web o en redes sociales), entonces te estarás preguntando ¿Por y para qué lo hacemos? Creemos que comunicar otra forma de vivir y ayudar a otros a animarse a desarrollar sus proyectos, son algunos de nuestros aportes. La ganancia la medimos en mensajes de personas que se abren y nos cuentan sus vidas, nos invitan a su casa y cumplen su sueño. Estamos convencidos de que todo ese trabajo se nos devuelve triplicado en cosas que suceden viajando.

Importante: aprender a encontrar momentos de ocio y esparcimiento, alejados de todo lo referido al proyecto (a veces terminábamos respondiendo mensajes o produciendo a horas de la madrugada). Necesitamos el equilibrio y saber administrar nuestro tiempo, como en cualquier otro tipo de vida.

2) Vivir viajando (y con bajo presupuesto) a veces cansa

Pasamos parte del tiempo buscando la forma más económica de viajar, así el dinero nos alcanza para la mayor cantidad de cosas posibles. Si la entrada a un Parque Nacional es muy cara, vendemos afuera para conseguirla, o si no tenemos la kombi, hacemos intercambios por hospedaje; lo cual lleva todo un procedimiento: encontrar un alojamiento de nuestro agrado, enviar mails (muchos, para que alguno responda), proponerles un trabajo que nos guste, y esperar a que acepten.

¡Ahorrar hasta en la sopa!

A veces lo único que queremos es comprar un paquete de galletitas, sin mirar si es caro o barato, sin tanta vuelta; pero aprendernos los precios de los supermercados, aprovechando los lugares más económicos, es algo que a la larga, ahorra mucho (aunque les confesamos que cuando estamos cansados, preferimos acostarnos con la panza vacía).

Otras “rutinas” que agotan después de un tiempo de viaje, es preguntar casi a diario si es un lugar seguro para dormir, saber dónde vamos a ir al baño, cómo nos ducharemos y dónde vender. Movernos implica tomar decisiones constantemente; y ponerse de acuerdo con el compañero con el que convivís 24/7 cuando estás cansado, suele ser una mezcla terrible. Y la verdad es que a veces el dinero, da muchas libertades y resuelve esos conflictos.

Fundimos motor en Bolivia. Vivir 10 días dentro de un taller mecánico bajo una situación de estrés, no es fácil.

3) Muchas cosas que quisieras hacer/tener se dan en tiempos distintos a los que deseás

Tal vez te gusten ciertos destinos que resultan un ojo de la cara. Querés ir, mandaste miles de mails para ver si aceptaban algún intercambio, buscaste la manera, pero nada. Ponés en la balanza cuánto te cuesta ir a ese destino, lo calculás y comparás en litros de gasolina, en comidas ricas, en tener experiencias y en vivir más holgado.

Posiblemente suene a consuelo, pero te dices “quizá más adelante hay otro destino similar, o más hermoso, o no sea tan caro”.

El camino nos puso de cara con muchas situaciones como éstas, y no solo con destinos, sino con cosas. Por ejemplo, salimos con una vieja camarita digital, a la que teníamos que pegarle un papelito para que funcione y una familia después de 2 años de viaje nos regaló una semi profesional. “Nos ganamos ésta en un sorteo, pero ya tenemos otra. Ustedes les darán un buen uso”, nos dijeron.

Pero los tiempos no fueron los que queríamos. ¿Quién no desea salir de viaje con un Drone, una Go pro, un buen celular, paneles solares, buena ropa de montaña, etc? Les confesamos que nada de esto teníamos, y la mayoría aún no lo tenemos.

Ni bien aprendimos a vivir simple y con lo que el viaje nos presenta, esto ya no resulta una carga, pues sabemos que se nos dará la oportunidad. Viajamos tranquilos con lo que tenemos, mucho o poco, eso es relativo dependiendo del ojo observador.

Salir con menos puede resultar más incómodo, pero ¿qué te pueden robar? Y salir con más, puede hacer que te demores meses/años en ahorrar para comprarte todo ¿Y quién te garantiza que después de tanta espera puedas salir?

4) La publicidad engañosa de las redes sociales

Hay un antes y un después de la aparición de las redes sociales en los viajes (y en la vida en general). La verdad es que es una fantasía creer que las cuentas viajeras como modelo de vida feliz son reales. Nada para mí de todo lo que está en la red es del todo verdad (ni del todo mentira). Instagram surgió como una plataforma para fotógrafos y es muy poco lo que se puede escribir, por lo cual se omite casi todo lo que acontece en la vida de un viajero.

Difícilmente tengas wifi ilimitado en tu teléfono si vivís en movimiento. Cuanto más viajamos, menos post e historias subimos a las redes por 2 motivos: falta de acceso a internet y falta de tiempo. Cuando llegamos a un lugar intentamos ponernos al día, pero es imposible contar todo, y ya no es actual, porque con suerte, pasó una semana.

Un Instagram con un feed bonito y parejo, con ropa combinada y cara maquillada es casi algo utópico al vivir viajando (¿quién sale como para ir a un desfile todos los días?). Usamos casi siempre la misma muda (que no es la más linda, pero sí la más cómoda) y los paisajes cambian de color, cada dos por tres. Así que tener un feed todo azul con lagunas de fondo, o todo ocre con desiertos, es difícil. Porque pasamos de la selva a la playa, de la playa a la ciudad y de la ciudad a la montaña.

Era una locura lo que hacíamos para subir una foto, usando 2 o 3 dispositivos: una cámara, un computador y edición en Photoshop. Demorábamos días porque la compu si no está enchufada no funciona, el Photoshop es pirateado y anda a pedal, y terminábamos subiendo poco y nada. Aún no tenemos un celular que cumpla todas esas funciones, pero ya no nos preocupa tanto, subimos cuando podemos, esté la foto como esté. Y es más real.

Ya que estamos en el baile, te invitamos a que nos des una mano dándole like a nuestra página de Facebook e Instagram y suscribirte a nuestro canal de Youtube! (¡¡nos ayuda muchísimo!!).

Viajar es precioso… Pero no es lo mismo vivir viajando que estar de vacaciones y eso ya lo dijimos miles de veces.

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